Transformación académica en la era de la ciencia abierta: Experiencias formativas y productividad científica iberoamericana
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La Ciencia Abierta está modificando la forma en que se produce, valida, comparte y utiliza el conocimiento. Su alcance trasciende el acceso gratuito a publicaciones científicas: supone revisar las relaciones entre quienes investigan, las instituciones, las comunidades y los territorios; fortalecer la transparencia de los procesos; favorecer la colaboración; ampliar la circulación de los datos, la manera como fueron procesados, los resultados y reconocer que el conocimiento adquiere mayor valor cuando puede ser discutido, contrastado y aprovechado socialmente.
Esta transformación resulta especialmente relevante para Iberoamérica, región que cuenta con una extensa tradición educativa y una producción científica creciente, pero que mantiene distinciones importantes en el acceso a recursos, infraestructura tecnológica, formación investigativa, sostenibilidad financiera y oportunidades de colaboración. También persisten barreras institucionales y económicas que condicionan la participación de docentes, estudiantes, investigadores y otros actores del ecosistema académico y científico. En este sentido, poner en el centro del debate la Ciencia Abierta exige, por tanto, discutir no solo cómo difundir más, sino también quiénes pueden investigar, en qué condiciones, con qué recursos y a qué necesidades responden.
Transformación Académica en la Era de la Ciencia Abierta: Experiencias Formativas y Productividad Científica Iberoamericana surge de esta preocupación. El libro nace en el seno de la Comunidad Internacional de Investigación Educativa (CIIED), una red orientada a la formación, la investigación y la colaboración entre académicos de distintos países. Su elaboración se inscribe en el lema adoptado por la comunidad para el bienio 2025–2026, “Ciencia Abierta”, y recoge el trabajo de colectivos de investigación, miembros asociados y profesionales comprometidos con el estudio y la mejora de la educación.
La publicación responde al propósito de CIIED de construir conocimiento mediante el diálogo entre instituciones, disciplinas y territorios. El volumen refleja un proceso formativo y colaborativo en el que la investigación se entiende como una práctica compartida, capaz de fortalecer capacidades académicas y de aportar a problemas educativos concretos. Esta orientación permite vincular la Ciencia Abierta con el desarrollo sostenible, no como una referencia general, sino como una responsabilidad frente a la equidad, la inclusión, el bienestar, la participación y el uso responsable de los recursos científicos y tecnológicos.
Los capítulos muestran que la apertura del conocimiento no depende exclusivamente de repositorios, licencias o plataformas, sino que requiere culturas académicas dispuestas a colaborar, comunicar con claridad, reconocer distintas experiencias y someter sus prácticas a revisión permanente. También requiere instituciones capaces de acompañar los procesos de formación investigativa, garantizar la integridad académica y evitar que la productividad científica se convierta en un indicador separado de la pertinencia social. Incrementar el número de publicaciones anuales no asegura, por sí mismo, una mejor contribución educativa, en determinadas situaciones se constituyen en fines en sí mismas que entran en detrimento de la calidad por la cantidad. La pregunta decisiva es qué conocimiento se produce, cómo se produce, quiénes participan y de qué manera sus resultados retornan a las comunidades. Lo anterior, se refuerza con las mediciones de los impactos que generan los resultados de las investigaciones, reduciendo el complejo concepto de impacto a métricas tradicionales que determinan qué es y que no es ciencia desconociendo tanto los territorios como las comunidades de donde fueron generados los datos en procesos de co-construcción.
La primera sección, Integración de la Inteligencia Artificial en los procesos formativos, aborda uno de los cambios más acelerados de la educación contemporánea. Sus capítulos examinan la incorporación de la inteligencia artificial en el currículo universitario, su uso ético en la práctica docente, su aplicación estratégica en la formación en salud, la creación de criterios pedagógicos para orientar su empleo responsable y su utilización en la planeación didáctica. La diversidad de estos trabajos permite observar la inteligencia artificial desde distintos niveles educativos y campos profesionales, evitando reducir la discusión a una herramienta o aplicación específica, llevándola al contexto de las mediaciones desde el aprendizaje, la forma o el contenido.
Las contribuciones de esta sección coinciden en una advertencia central: la presencia de inteligencia artificial no se constituye en una garante de innovación educativa. Su aporte depende del propósito pedagógico, de las competencias del profesorado, de la capacidad crítica del estudiantado y de la existencia de orientaciones institucionales claras. En este sentido, es posible afirmar que la tecnología apoya la planificación, la personalización de actividades, la ampliación del acceso a recursos y facilitar procesos de análisis, sin embargo, es posible que profundice las desigualdades, debilite la autonomía intelectual o genere conflictos relacionados con la autoría, la privacidad y la integridad académica. Razón por la cual, los capítulos se alejan tanto de la aceptación acrítica como del rechazo automático. Lo que proponen es una integración situada, gradual y responsable, subordinada a los fines de la educación.
La segunda sección, Formación doctoral, mentoría y acompañamiento académico, amplía la mirada hacia las condiciones pedagógicas e institucionales que sostienen la formación universitaria avanzada. Aunque sus capítulos no se limitan a los programas doctorales ni a modelos formales de mentoría, en conjunto examinan dimensiones que inciden directamente en la calidad de las trayectorias académicas: la retroalimentación formativa, el pensamiento crítico, la innovación didáctica digital, las competencias investigativas, las experiencias educativas transnacionales y la gamificación.
Esta amplitud permite comprender que el acompañamiento académico no se reduce a supervisar una tesis, revisar un producto o comprobar el cumplimiento de un plan curricular. Acompañar supone crear condiciones para que las personas aprendan a formular preguntas, argumentar, evaluar evidencias, reconocer limitaciones y comunicar responsablemente sus resultados. También implica atender las diferencias culturales, las experiencias migratorias, la motivación, la autonomía y las condiciones materiales que afectan la participación en los procesos formativos.
Los trabajos de esta sección muestran que todavía existen culturas evaluativas centradas en la calificación, aproximaciones instrumentales a la enseñanza de la investigación y usos tecnológicos poco articulados con objetivos formativos. También evidencian el potencial de la retroalimentación, las metodologías activas, la alfabetización digital y las comunidades académicas para superar esas limitaciones. Una conclusión atraviesa el conjunto: la formación investigativa pierde sentido cuando se restringe a procedimientos, formatos o requisitos de titulación. Investigar exige capacidad crítica, integridad, colaboración y compromiso con los problemas de la realidad. Desde esta perspectiva, la Ciencia Abierta ofrece un marco para vincular el aprendizaje de la investigación con la circulación pública y el uso social del conocimiento.
La tercera sección, Perspectivas misceláneas sobre educación, investigación y transformación académica, incorpora temas que amplían el horizonte del libro. Los estudios sobre autoconcepto en educación primaria, mediación estudiantil en el vínculo entre familia y escuela, necesidades educativas especiales, inclusión en la educación superior, herramientas digitales para sistematizar la práctica reflexiva y división sexual del trabajo entre madres migrantes venezolanas dan cuenta de la complejidad de los procesos educativos.
El carácter misceláneo de esta sección no debe interpretarse como falta de unidad. Su aporte radica precisamente en mostrar que la transformación académica se relaciona con problemas que atraviesan distintos niveles, grupos y espacios sociales. La experiencia educativa se construye en las aulas, pero también en las familias, en las trayectorias migratorias, en las prácticas profesionales, en las relaciones de género y en las condiciones de inclusión o exclusión que organizan la vida cotidiana. Incorporar estas realidades al debate científico permite cuestionar la tendencia a estudiar la educación al margen de los contextos donde ocurre.
Los capítulos de esta sección también ayudan a comprender la Ciencia Abierta como una práctica de reconocimiento. Abrir la ciencia significa hacer visibles experiencias que suelen permanecer en los márgenes de las agendas académicas, valorar conocimientos construidos desde contextos diversos y facilitar que los resultados de la investigación sean comprensibles y pertinentes para quienes enfrentan directamente los problemas estudiados. La apertura, además de permitir el acceso a un documento, no se limita a ampliar las voces que participan en la definición de las preguntas y en la reinterpretación de sus respuestas.
Las tres secciones mantienen una relación estrecha. La primera examina la incorporación de tecnologías que están cambiando la enseñanza y la producción de conocimiento. La segunda analiza las capacidades, prácticas y apoyos necesarios para investigar y aprender en ese escenario. La tercera sitúa la transformación académica frente a problemas educativos y sociales que exigen respuestas contextualizadas. En conjunto, el libro enlaza innovación tecnológica, formación investigativa y responsabilidad social.
Esta articulación permite reconocer varias tensiones. La primera se produce entre innovación y sentido pedagógico: incorporar recursos nuevos no asegura mejores aprendizajes. La segunda enfrenta productividad y pertinencia: aumentar publicaciones carece de valor suficiente si sus resultados no dialogan con necesidades educativas y sociales. La tercera aparece entre apertura y desigualdad: compartir conocimiento es indispensable, pero no elimina las brechas de acceso, formación y participación. La cuarta compromete la relación entre colaboración y capacidad institucional: las redes académicas pueden ampliar oportunidades, aunque requieren tiempo, recursos, confianza y reglas claras para sostenerse.
El libro no tiene la pretensión de resolver definitivamente estas tensiones. Su contribución consiste en examinarlas desde experiencias, revisiones y propuestas desarrolladas en contextos iberoamericanos para acercarse a comprensiones disímiles de la realidad y posibilitar horizontes de trabajo. Los resultados de las investigaciones presentan avances, pero también reconocen sus límites, vacíos y asuntos pendientes que hacen de la investigación una experiencia en continuo devenir, reconociendo a todas luces la renuncia a los dogmas y las verdades últimas. Esta disposición crítica es necesaria para evitar que expresiones como innovación, transformación digital, productividad o Ciencia Abierta se conviertan en fórmulas mágicas, manuales o recetas desprovistas de contenido.
Como coordinadores de esta obra, reconocemos el trabajo de quienes aportaron sus investigaciones y confiaron en este proyecto editorial colectivo. Agradecemos también a las personas responsables de la revisión académica y editorial, cuya lectura permitió fortalecer la coherencia, el rigor y la claridad de los capítulos. Cada contribución expresa una trayectoria, una preocupación y una forma particular de comprender la educación. Su encuentro en este volumen muestra el valor de trabajar más allá de las fronteras institucionales y nacionales.
Esperamos que este libro sea comprendido como una invitación a la reflexión profunda y permanente de nuestras prácticas. La Ciencia Abierta exige universidades más transparentes, comunidades más colaborativas e investigaciones capaces de establecer diálogos mucho más abiertos con las instituciones, el estado y la sociedad, propendiendo por la con-construcción de proyectos de doble, triple, cuádruple y quíntuple helide que materialicen las grandes transformaciones que se necesitan en los contextos glocales. Además, requiere formación permanente de personas que trascienden el dominio de métodos y tecnologías, también comprendan la responsabilidad que implica producir conocimiento útil para los territorios. Ese compromiso orienta el trabajo de CIIED y da sentido a esta publicación.
La transformación académica no se alcanza mediante declaraciones generales ni mediante la adopción apresurada de herramientas. Se construye a través de decisiones pedagógicas, políticas institucionales, redes de colaboración y prácticas investigativas sostenidas. Con este libro buscamos contribuir a esa tarea: fortalecer una educación capaz de investigar con rigor, compartir con responsabilidad y actuar sobre la realidad sin perder de vista a las personas y comunidades a las que debe servir.