MANIFIESTO PERSONAL
Description
No hay pruebas empíricas de que yo tenga esquizofrenia, es decir, DGDD (Dopami-
nergic Glutamatergic Dysregulation Disorder). De hecho, no he tenido deterioro cognitivo
y las resonancias magnéticas cerebrales siempre han salido perfectas, sin ningún daño ni
deterioro.
Aun así, he tenido un diagnóstico de psicosis cannábica desde los 18 años y, según
los psiquiatras del Hospital Clínic y el doctor Eugeni Brugera, he tenido esquizofrenia.
El doctor Eugeni Brugera, en el sector privado, por 190€, ni habló conmigo, solo con
mi padre. Me hizo llenar un test con preguntas demasiado ambiguas para que cualquiera
supiera cuál era la respuesta correcta, por lo tanto respondí sin saber realmente, y con los
resultados del test le dijo a mi padre que el resultado del test era esquizofrenia, y conmigo
ni hablo.
Quizás estaba en un episodio de despersonalización y crisis de identidad propio de
mis 18-19 años, después de una adolescencia difícil. El otro psiquiatra, Eduard Parellada
Redon, en el sector público, me hizo el diagnóstico de esquizofrenia tras una supuesta
observación clínica, cuando lo que hizo fue encerrarme en psiquiatría y medicarme por la
fuerza o coacción, usándome como una rata de laboratorio sin mi consentimiento firmado.
Yo ya era mayor de edad, pero firmó mi padre, y a mí ni me preguntaron ni me avisaron.
Entraron en la habitación cuando yo estaba sobremedicado y casi inconsciente, me
hicieron una biopsia de piel y luego una resonancia magnética, y me preguntaban una vez
a la semana si “oía voces”, a lo que respondía que no. Estar allí era un infierno. Yo quería
irme, y han cronificado un diagnóstico y tratamiento hasta mis 35 años.
Luego apareció el médico psiquiatra del centro de salud mental de adultos, Clemen-
te García Navarro o Clemente García Rizo, y durante años ha ido ordenando ingresos
involuntarios cada vez que he dejado el tratamiento, que considero una tortura, ya que
bloquea la dopamina —la hormona del placer y la felicidad— y, por consiguiente, solo
produce dolor y depresión.
Se han vulnerado mis derechos. He revocado muchas veces un consentimiento informa-
do que nunca concedí, y nunca han aceptado dicha revocación. He pedido el alta voluntaria
múltiples veces, tanto dentro de psiquiatría como en el centro de salud mental, y nunca
me la han concedido.
Me han inhabilitado.
Tengo las cuentas bloqueadas.
No tengo ni voz ni voto.
Me llaman paciente, pero en verdad soy su esclavo, y si me resisto, soy su preso. Son una extensión de la dictadura franquista disfrazada de monarquía parlamentaria.
Con todo ello elegí hacerme invisible, irme al monte y al campo con lo puesto, y
seguir con mi vida, porque es mi vida, no la de los demas, y la esquizofrenia es un
diagnostico si, pero sin pruebas empiricas es solo una opinion de un medico que sino
hace medicina empirica no te hace un diagnostico medico porque es lo mismo a que
alguien te insulte llamandote esquizofrenico por la calle o es lo mismo que te pongan un
examen tipo test sorpresa de una asignatura de una escula en la que no te has matriculado
voluntariamente... no te hacen terapia, te interrogan y luego hacen sesgos psicoticos de
jummping to conclusions y es a lo que llaman diagnosticos clincos, y cobran su nomina,
se lavan las manos y se van a sus pisazos, lo que se conoce como vivir del cuento.
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