El Patrimonio inmaterial de la antigua fábrica Tacaruna
Description
Los espacios industriales se implantan en Brasil a mediados del siglo XIX. El fin del Imperio y el inicio de la República (1889) constituirán el gran estímulo para un fértil y complejo momento cultural caracterizado por una amplia implantación de modernas infraestructuras, surgiendo un rush industrial con la finalidad principal de salvaguardar la materia-prima y la economía nacional. En este periodo, al calor del desarrollo industrial, las principales ciudades experimentarán una significativa transformación en su morfología como resultado de la incorporación de las innovaciones tecnológicas, de programas y tipologías arquitectónicas. Con la creciente industrialización, los puertos pasan a desempeñar un importante papel en la exportación de materia prima e importación de los productos industriales y en conjunto surgen nuevas necesidades y servicios, nuevas edificaciones y el uso más intenso de la maquinaria moderna promueve la producción en mayor escala. El aumento de la importación de productos durante el siglo XIX y la abolición de la esclavitud (1888) determinarán la necesidad de modernización de la industria azucarera, lo que originó un programa para la implantación de usinas que posibilitaran una mayor producción. Por su tradición en la producción azucarera, principal recurso de exportación de Brasil, y especialmente del noreste, los productores de azúcar pasan a invertir más en la calidad de su producto de manera que pudiera competir y obtener más lucro en su exportación. La fábrica Tacaruna nace en este contexto, como producto de la transformación político-económica experimentada en el país. Construida inicialmente como refinería azucarera y posteriormente transformada en fábrica textil, el conjunto fabril Tacaruna comprende, por su valor histórico, tecnológico, social y arquitectónico uno de los ejemplos más significativos de la cultura industrial de noreste brasileño, y muy especialmente del Estado de Pernambuco. Su actividad abarcará definitivamente hasta 1992, año en el que el complejo Tacaruna cerrará definitivamente sus puertas. El análisis de su legado material e inmaterial es el objeto de la presente comunicación.