Varón de 64 años que acude a la consulta de Dermatología por lesiones cutáneas en la región púbica, de dos meses de evolución y presentación progresiva.
Presenta antecedentes de adenocarcinoma de próstata Gleason 7 (4+3), cT3N0M0 hace 8 años, tratado con radioterapia y hormonoterapia. En su evolución se volvió hormonorrefractario con metástasis ganglionares y óseas. Posteriormente ha recibido varias líneas de tratamiento quimioterápico con respuesta parcial y progresión de la enfermedad.
A la exploración se observan en la región púbica múltiples lesiones papulosas sobreelevadas, confluyentes, asentadas sobre una placa violácea e infiltrada. Se realizó biopsia de la lesión mediante punch cutáneo, cuyo resultado fue metástasis de adenocarcinoma pobremente diferenciado invadiendo la dermis, con inmunohistoquímica negativa para PSA pero positiva para α-CoA-racemasa.
Entre el 2 % y el 9 % de las neoplasias viscerales son responsables de metástasis cutáneas. El carcinoma de próstata es uno de los principales tipos de cáncer en hombres. La progresión de la enfermedad se asocia principalmente con metástasis óseas, pulmonares, hepáticas, suprarrenales y ganglionares, mientras que la afectación cutánea es excepcional, representando menos del 1 %, con menos de 80 casos publicados en la literatura.
Las localizaciones cutáneas más frecuentes son la región inguinal y pene (28 %), por obstrucción de los conductos linfáticos y siembra retrógrada de émbolos tumorales, seguido por abdomen (23 %), cabeza y cuello (16 %), tórax (14 %), extremidades (10 %) y espalda (9 %).
En algunos pacientes no existe historia de adenocarcinoma de próstata, o la histología no es característica de origen prostático, o los pacientes pueden haber tenido cáncer con diferentes orígenes. En estos casos, la inmunohistoquímica es indispensable. Los biomarcadores más utilizados son el antígeno prostático específico (PSA) y la fosfatasa ácida prostática (PAP).
La presencia de metástasis cutáneas confiere al tumor un pronóstico desfavorable, ya que la supervivencia media tras el diagnóstico es de aproximadamente 6 meses. El tratamiento se limita al manejo paliativo, intentando mantener la zona seca y limpia; en casos seleccionados se puede considerar la escisión local de las lesiones o quimioterapia intralesional para reducir la masa tumoral, aunque estas medidas no modifican el pronóstico ni la evolución de la enfermedad.