Paciente de 82 años, con hipertiroidismo subclínico y parkinsonismo vascular como antecedentes, diagnosticado de adenocarcinoma de próstata cT2A-T3A Gleason 9 N0M0 en abril de 2014. Tras bloqueo androgénico durante año y medio, presentó elevación de PSA. El body-TAC para estudio de extensión mostró lesiones líticas en pala ilíaca y húmero derechos. En la radiografía de húmero describen: lesión lítica en cuello quirúrgico con reacción perióstica y sin fractura. Tras estudio del caso, y ante el elevado riesgo de fractura patológica, traumatología realizó enclavado endomedular profiláctico de húmero en octubre de 2015. En la anatomía patológica se confirmó por inmunohistoquímica metástasis de adenocarcinoma moderadamente diferenciado de próstata. La quimioterapia con docetaxel tuvo que suspenderse por complicaciones infecciosas. Se mantuvo enzalutamida, proponiendo antirresortivos coadyuvantes. Sin embargo, tanto por las complicaciones de la quimioterapia, como por el deterioro general y habiendo detectado progresión de la enfermedad a pesar de la castración química, el paciente y su familia, junto con el equipo médico, decidieron suspender todo tratamiento activo. En agosto de 2016, acudió a urgencias por fractura supracondílea de húmero derecho distal al clavo intramedular, decidiéndose tratamiento conservador dado que conservaba la sensibilidad y la vascularización distal a la fractura. Debido al deterioro funcional, el equipo de soporte y atención domiciliaria solicitó ingreso en una unidad de cuidados paliativos en octubre de 2016. El paciente mantenía bipedestación y deambulación a trayectos cortos con supervisión, y se inició terapia funcional en planta y fisioterapia en gimnasio con el objetivo de mantenimiento de independencia mínima en actividades básicas. En la cuarta semana de ingreso falleció por cuadro infeccioso digestivo.