Paciente masculino de 70 años con antecedente de hipertensión arterial, a quien se le diagnosticó un adenocarcinoma de próstata en 2018 con puntaje de Gleason 4+4. Se inició manejo con linfadenectomía pélvica y 40 sesiones de radioterapia, asociado a goserelina durante un año. El seguimiento se suspendió debido a la pandemia por COVID-19 y se reinició en 2021, cuando los paraclínicos evidenciaron recaída bioquímica, indicándose bloqueo con abiraterona más leuprolida. Al año siguiente, los estudios de imagen mostraron progresión local, por lo que se realizó orquiectomía bilateral más resección transuretral de próstata.

En 2023 ingresó a la institución por obstrucción intestinal. Durante los estudios se realizó una resonancia magnética de pelvis con gadolinio que evidenció una masa prostática con centro necrótico que invadía el piso vesical, las vesículas seminales y el recto medio e inferior, condicionando una obstrucción parcial del intestino grueso. Se decidió realizar colonoscopia para determinar el nivel de compromiso y obtener muestras para histopatología. Los hallazgos endoscópicos mostraron una lesión infiltrante friable que comprometía de forma circunferencial el recto distal y generaba estenosis de la luz. El estudio histopatológico evidenció adenocarcinoma de próstata, descartándose un segundo primario.

Se realizó colostomía derivativa y se indicó manejo paliativo con terapia sistémica. El paciente falleció seis años después del diagnóstico inicial debido a complicaciones infecciosas.