Se trata de un paciente de 67 años de edad, cuyo único antecedente clínico no urológico de interés era presentar hipertensión arterial, por la que seguía tratamiento farmacológico. Dos años y medio antes fue intervenido de cáncer de próstata en nuestro centro, realizándose una prostatectomía radical retropúbica, sin complicaciones y con una evolución postoperatoria buena. El PSA total previo fue de 4.10 ng/ml (la relación PSA libre/total fue 0.13). El informe de Anatomía Patológica confirmó un adenocarcinoma de próstata bien diferenciado Gleason 5 (2+3) localizado solamente en el lóbulo izquierdo, sin afectación de vesículas seminales, con cadenas ganglionares ilíacas y obturatrices libres de infiltración tumoral, así como márgenes negativos. El PSA fue indetectable a las 4 semanas de la intervención.
Tras 30 meses de revisiones sin incidencias, se detecta una elevación del PSA a 0.65 ng/ml, en ausencia total de clínica. El tacto rectal no era sospechoso de recidiva. Únicamente aparece en la exploración física un nódulo de unos 3 cm de diámetro en zona infraumbilical, que se corresponde al área quirúrgica de la prostatectomía. La masa se aprecia indolora y sin signos inflamatorios externos. Se realiza una tomografía computarizada abdominal y pélvica con contraste para su filiación, en la cual se confirma la lesión, aparentemente bien delimitada y de las dimensiones mencionadas, situada en la cara posterior de los rectos abdominales, sin aparente afectación intraperitoneal. No se evidencian adenopatías ni tampoco aparece lesión alguna a nivel de la anastomosis uretrovesical.
Se realiza biopsia por punción-aspiración con aguja de la lesión y el informe patológico confirma la sospecha de adenocarcinoma de próstata bien diferenciado, con puntuación de Gleason similar a la de la lesión inicial. Se realiza, por tanto, la escisión completa de la lesión, con resultado patológico idéntico.
La evolución del paciente ha sido favorable, con descenso del PSA total hasta 0.04 ng/ml a las 4 semanas.