Varón de 88 años de edad con historia de síntomas urinarios bajos de menos de 2 años de duración, dolor en región lumbar y un episodio de retención urinaria aguda, tratado con colocación de sonda transuretral. Acude a nuestra institución para solicitar atención médica. Al examen físico, próstata fija de consistencia pétrea altamente sugestiva de malignidad. En esa ocasión el paciente no presentaba ninguna lesión en pene. El antígeno prostático específico (APE) era de 100 ng/ml. Se realizó biopsia transrectal guiada por ultrasonido sin complicaciones. El estudio histopatológico reveló un adenocarcinoma de próstata indiferenciado Gleason 9 (4+5).
Tras este episodio de retención urinaria se le ofreció resección transuretral de la próstata (RTU-P) y castración quirúrgica, pero el paciente no la aceptó. Dos meses después, el paciente continuó con sonda transuretral y regresa a nuestra institución tras notar la presencia de nódulos ulcerados en la cara ventral del pene. Se le realizó RTU-P además de la castración quirúrgica y biopsia incisional de las lesiones en pene. El estudio histopatológico del tejido obtenido de la RTU-P y de la biopsia peneana confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma de próstata Gleason 9 (4+5) metastático a pene.
Once meses después de la castración quirúrgica el APE estaba en 3,34 ng/ml. Las metástasis persisten sin causar dolor alguno y disminuyeron de tamaño en un 40%.