Varón de 63 años con antecedente de cáncer de próstata hace 3 años, tratado mediante ablación quirúrgica y radioterapia. Permaneció asintomático hasta presentar dolor testicular repentino sin traumatismo previo ni infecciones; conservaba función eréctil y no presentaba aumento del tamaño testicular ni dolor a la palpación. Los reflejos cremastéricos y anales se mantenían presentes. Inicialmente se sospechó metástasis testicular, pero la evaluación urológica (ecografía Doppler, análisis de orina y PSA) fue normal, descartando aneurisma abdominal, disección o urolitiasis.

A pesar de la disminución progresiva del dolor, una semana después presentó súbitamente entumecimiento subumbilical, debilidad en ambas piernas, retención urinaria y disfunción eréctil. La radiografía lumbar mostró focos osteolíticos sospechosos de metástasis. Se diagnosticó mielopatía transversal incompleta por debajo de T7 con arreflexia anal y cremastérica. La resonancia magnética reveló múltiples metástasis vertebrales y dos masas extradurales en niveles T3-T4 y T10-T11. El estudio histopatológico confirmó adenocarcinoma de próstata.

Tras el manejo quirúrgico urgente, la orquialgia cedió en 2 días y el entumecimiento mejoró gradualmente; sin embargo, persistieron la disuria, la disfunción eréctil y la paraparesia. No hubo recurrencia del dolor testicular durante el seguimiento de un año.
