Varón de 64 años. Antecedentes de hipertensión, hipotiroidismo y mielitis transversa con paraparesia secuelar. Medicado con nifedipina, levotiroxina, carvedilol y espironolactona.
En fines de 2014 fue diagnosticado mediante punción-biopsia de adenocarcinoma de próstata estadio IIA (T2bN0M0), con PSA de 13 ng/ml y Gleason 4+3:7, presentando invasión perineural. Se realizaron centellograma óseo y TAC tóraco-abdomino-pelviana negativos para enfermedad a distancia. Recibió tratamiento con radioterapia (78 Gy en 2 meses) y quedó en observación.
Inicialmente se registró descenso de PSA, seguido posteriormente de ascenso hasta 115 ng/ml en octubre de 2015, coincidiendo con síntomas digestivos y febrículas vespertinas. La TAC mostró próstata de tamaño normal pero múltiples adenopatías pélvianas (hasta 40 mm) y el centellograma óseo reveló metástasis óseas múltiples.
Se inició tratamiento hormonal con bicalutamida 50 mg/día durante 4 semanas, seguido de goserelina 3.6 mg SC cada 30 días a los 15 días. Tras 3 meses de terapia, el PSA descendió a 3.83 ng/ml y hubo marcada mejoría sintomática.
En marzo de 2016 presentó una convulsión generalizada tónico-clónica; TAC y RMN cerebral descartaron lesiones agudas. Laboratorio: leucocitos 12.400, sodio 118 mmol/l, cloro 65 mmol/l, osmolaridad 251 mosm/l, calcio iónico 1.05 mmol/l, creatinina 0.88 mg/dl, glucosa 167 mg/dl. Orina: sodio 109 mmol/l, creatinina 23 mg/dl, urea 3.4 g/l, osmolaridad urinaria 344 mosmol/l. Cortisol y TSH normales; testosterona bloqueada (12 ng/dl). PSA persistente bajo en 3.9 ng/ml.
Se diagnosticó hiponatremia hipoosmolar euvolémica sintomática, tratada con cloruro de sodio al 3% y restricción hídrica a 500 ml/día por síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética. Evolucionó favorablemente con normalización del sodio y fue dado de alta manteniendo la restricción hídrica, aunque la natremia se mantuvo en rangos bajo-normales.
En junio de 2016 consultó por oclusión intestinal. La TAC con contraste EV evidenció que la próstata estaba reemplazada por una masa tumoral necrótica infiltrando recto, vejiga, uréteres y tejidos pélvicos adyacentes. Se realizó colostomía y nefrostomías percutáneas bilaterales. Cursó internación prolongada y falleció a consecuencia de complicaciones infecciosas y deterioro general.
