Varón de 67 años, con antecedente de hipertensión arterial en tratamiento farmacológico y cirugía previa por cáncer de próstata (prostatectomía radical retropúbica) hace dos años y medio. El paciente acude en marzo de 2016 presentando síndrome miccional; el tacto rectal muestra una glándula de volumen II sin sospecha de malignidad, con un PSA total de 7,9 ng/ml (PSA libre 14,6%). Se realiza biopsia transrectal en abril de 2017 confirmando adenocarcinoma acinar de próstata Gleason 10 (5+5) bilateral. La tomografía computarizada no evidencia metástasis óseas.
Se decide realizar prostatectomía radical retropúbica con linfadenectomía pélvica bilateral extendida. El estudio macroscópico de la pieza quirúrgica muestra una glándula prostática de 99 g y 6,8 × 5,0 × 4,9 cm, de consistencia firme y color café.
El análisis histológico revela que el 90% de la lesión corresponde a malacoplaquia, con un foco residual de adenocarcinoma de 5 mm de extensión, Gleason 3+4 (ISUP 2), similar al observado en las biopsias previas. El estroma muestra acumulaciones de histiocitos fusiformes e infiltrado inflamatorio mixto; focalmente se observan células de von Hansemann con cuerpos de Michaelis-Gutmann positivos a tinción de von Kossa. La inmunohistoquímica confirma la naturaleza histiocítica (CD68 y CD163 positivos).
El paciente presenta evolución favorable, con PSA indetectable (0,0 ng/ml) desde el segundo mes postoperatorio hasta su última visita en febrero de 2019.
