Varón de 71 años. Diagnóstico en 1995 de adenocarcinoma de próstata estadio pT3c Gleason 7, con tomografía computarizada y gammagrafía ósea normales. Tratado con hormonoterapia neoadyuvante y prostatectomía radical, requiriendo posteriormente colocación de esfínter urinario artificial.
Dos años después de la cirugía presentó progresión bioquímica confirmada histológicamente como recidiva a nivel de la unión uretrovesical. Se instauró bloqueo androgénico total, mal tolerado por hepatotoxicidad; desde 2002 continuó con análogo trimestral y antiandrógeno.
En 2006 se objetivó mediante tomografía computarizada ureterohidronefrosis derecha con atrofia renal secundaria, así como metástasis blástica en la pala ilíaca derecha. El estudio anatomopatológico confirmó adenocarcinoma de próstata Gleason 4+5, con un PSA de 0,5 ng/mL.
En 2007 ingresó por extrusión del esfínter artificial, siendo necesaria meses después la retirada del reservorio por molestias locales y signos inflamatorios cutáneos. La biopsia del tejido perirreservorio fue compatible con adenocarcinoma de próstata, presentando en ese momento cifras de PSA de 0,14 ng/mL.
Dos meses más tarde reingresó por insuficiencia renal aguda obstructiva, con creatinina de 6,3 mg/dL y urea de 133 mg/dL. Se colocó un catéter de nefrostomía derecha, confirmándose además la progresión de las metástasis óseas. Cuatro meses después del diagnóstico de la metástasis subcutánea, el paciente presentaba un deterioro progresivo de su estado general.
