Varón con antecedentes de hipertensión arterial e hiperuricemia, remitido tras episodio de infección urinaria. Presentaba síndrome prostático discreto y próstata grande con consistencia aumentada en ambos lóbulos a la exploración física. El antígeno prostático específico (PSA) se encontraba elevado a 380 ng/ml.
Se realizó biopsia prostática guiada por ecografía transrectal, confirmando adenocarcinoma prostático acinar grado III de MDA con puntuación Gleason 4+4 en todos los cilindros obtenidos de ambos lóbulos. La gammagrafía ósea mostró un foco hipercaptador sugestivo de metástasis en isquion derecho, estableciendo el diagnóstico de adenocarcinoma de próstata metastásico.
Se inició tratamiento con flutamida y triptorelina trimestral. El PSA descendió a 0,17 ng/ml a los ocho meses; sin embargo, fue necesario sustituir la flutamida por ciproterona debido a elevación de enzimas hepáticas que posteriormente se normalizaron. El paciente mantuvo un PSA estable en torno a 0,10 ng/ml durante dos años, tras lo cual comenzó su ascenso pese a la suspensión del antiandrógeno y posteriormente de la triptorelina, iniciándose tratamiento con estramustina.
Cuatro años después del diagnóstico, con un PSA de 387 ng/ml, se observó elevación de fosfatasa alcalina ósea y en radiografía simple de pelvis se evidenciaron metástasis osteoblásticas. El paciente comenzó a presentar dolores óseos diseminados e ictericia. Se inició tratamiento con zoledronato cálcico y vitamina D, suspendiéndose la estramustina. Durante los tres años siguientes el PSA continuó elevándose hasta alcanzar 7.385 ng/ml. El manejo terapéutico varió incluyendo antiandrógenos, análogo de LHRH, estramustina y finalmente ketoconazol. Se administraron varios ciclos de zoledronato coincidiendo con episodios de dolor óseo que cedían con antiinflamatorios no esteroideos.
A los ocho años del diagnóstico, el paciente presentó edema sin fóvea hasta las caderas y nódulos cutáneos duros en la ingle derecha sugestivos de metástasis cutáneas de adenocarcinoma de próstata. Un mes después se realizó TAC torácico por sospecha de tumor de Pancoast, que mostró adenopatías mediastínicas e hiliares derechas, múltiples lesiones nodulares en el parénquima pulmonar sugestivas de metástasis y derrame pleural derecho.
Tres meses más tarde acudió a urgencias por dolor lumbar irradiado a la extremidad inferior derecha, de difícil control con analgesia pautada, asociado a disnea. Al ingreso presentaba anemia, precisando transfusión de dos concentrados de hematíes, y un PSA de 26.840 ng/ml. Horas después desarrolló cuadro de dificultad respiratoria y falleció.
