Vinícius Bivar
LA DIPLOMACIA ALEMANA Y LAS VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS EN EL CHILE
DE PINOCHET: HISTORIA Y MEMORIA
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LA DIPLOMACIA ALEMANA Y LAS VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS
EN EL CHILE DE PINOCHET: HISTORIA Y MEMORIA
A DIPLOMACIA ALEMÃ E AS VIOLAÇÕES DE DIREITOS HUMANOS NO CHILE
DE PINOCHET: HISTÓRIA E MEMÓRIA
GERMAN DIPLOMACY AND THE VIOLATIONS OF HUMAN RIGHTS IN
PINOCHET’S CHILE: HISTORY AND MEMORY
Vinícius Bivar
1
Freie Universität Berlin
v.bivar@fu-berlin.de
Resumen
En 2016, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania estableció las bases de un proyecto
de memoria institucional, cuyo objetivo es revisitar el tratamiento dado por la diplomacia
alemana al caso del asentamiento alemán Colonia Dignidad. De este proyecto resultaron una
serie de informes que revisaron la posición del gobierno alemán sobre su corresponsabilidad
en las violaciones de derechos humanos cometidas en las instalaciones del referido
asentamiento durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Las aportaciones del
proyecto incluyen también la creación de un archivo electrónico de historia oral con
testimonios de ex colonos, víctimas y expertos. A partir de este material, este artículo pretende
analizar cómo actuaron los diferentes actores diplomáticos de la República Federal Alemana
(RFA) ante las denuncias de violaciones de derechos humanos perpetradas en la Colonia
Dignidad. Además, reflexiona brevemente sobre la forma en que esta actuación se reflejó en
las políticas de memoria implementadas posteriormente por la Alemania Unificada.
Palabras claves: Colonia Dignidad, Derechos Humanos, Política Exterior Alemana, Augusto
Pinochet, Políticas de Memoria.
1
Doctorando en la Freie Universität Berlín, es licenciado en Historia por la Universidad de Brasilia (Brasil) y
máster en Historia, Política y Sociedad de la Europa Contemporánea por la Universidad de Columbia (EE.UU.).
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Resumo
Em 2016, o Ministério de Relações Exteriores alemão lançou as bases para um projeto de
memória institucional que visava revisitar o tratamento dado pela diplomacia alemã ao caso
do enclave alemão Colonia Dignidad. Este projeto deu origem a uma série de relatórios que
reviram a posição do governo alemão sobre a sua corresponsabilidade pelas violações dos
direitos humanos cometidas nas instalações da Colonia durante a ditadura de Augusto
Pinochet (1973-1990). As contribuições do projeto incluem também a criação de um arquivo
eletrônico de história oral com testemunhos de antigos colonos, vítimas e peritos. Com base
neste material, este artigo pretende analisar a forma como os diferentes atores diplomáticos da
República Federal da Alemanha (RFA) operaram em sua resposta às alegações de violações
dos direitos humanos perpetradas na Colonia Dignidad. O artigo também reflete brevemente
sobre como essa ação se refletiu nas políticas de memória implementadas posteriormente pela
Alemanha unificada.
Palavras-chave: Colonia Dignidad, Direitos Humanos, Política Externa Alemã, Augusto
Pinochet, Políticas de Memória.
Abstract
In 2016, the German Foreign Office laid the foundations for an institutional memory project
aimed at reviewing how German diplomacy treated the case of the German settlement
Colonia Dignidad. This project led to the production of a series of reports that reviewed the
German government's position on its co-responsibility for the human rights violations
committed on the colony's premises during the dictatorship of Augusto Pinochet (1973-1990).
The project's contributions also include the creation of an electronic oral history archive with
testimonies from former settlers, victims and experts. Using this material, this article aims to
analyze the response of the various diplomatic actors of the Federal Republic of Germany
(FRG) to the human rights violations perpetrated in Colonia Dignidad. It also briefly reflects
on how their response influenced the memory policies subsequently implemented by reunified
Germany.
Keywords: Colonia Dignidad, Human Rights, German Foreign Policy, Augusto Pinochet,
Politics of Memory.
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Introducción
En el año 2016, Frank-Walter Steinmeier, ministro de relaciones exteriores de Alemania,
profirió un discurso en el que habló de cómo la diplomacia alemana abordó las violaciones de
los derechos humanos en Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). El
discurso se centró en el caso de "Colonia Dignidad", una comunidad de colonos alemanes en
Chile dirigida por el ciudadano alemán Paul Schäfer y conocida por colaborar con el aparato
represivo de la dictadura chilena. Según el ministro alemán:
―el tema de Colonia Dignidad no constituye una página honrosa de la
historia del Ministerio de Relaciones Exteriores. Durante muchos
años, (…) los diplomáticos alemanes a lo sumo apartaron la vista – el
caso es que definitivamente hicieron demasiado poco por defender a
sus compatriotas de esta colonia. También más tarde – cuando
Colonia Dignidad se había disuelto y las personas ya no tenían que
soportar el martirio diario – al Ministerio le faltó la determinación y
la transparencia necesarias para identificar su responsabilidad y
tener aprendizajes a raíz de esto.‖ (Steinmeier, 2016)
El discurso de Steinmeier es parte de un esfuerzo emprendido por el Ministerio de Relaciones
Exteriores Alemán (AA) en las últimas décadas con objetivo de revisitar controversias del
pasado de la institución. Entre sus resultados emblemáticos de destaca la publicación en 2010
del informe ―Das Amt und die Vergangenheit‖ (El Ministério y el Pasado). Este resultado se
basó en la investigación realizada por destacados historiadores sobre el papel del AA en las
atrocidades del Tercer Reich.
El discurso de Steinmeier en 2016 marcó un hito importante en las políticas de memoria de
Alemania. Fue la primera vez que el gobierno alemán se dedicó a reflexionar sobre la
complicidad de una de sus instituciones en violaciones de derechos humanos en América
Latina. A partir de este proyecto, que comenzó oficialmente en 2018, se desarrolló una
política de reparación y memoria que incluye asistencia financiera y apoyo psicológico a las
víctimas de la Colonia Dignidad. Además, se financió la creación de un archivo de historia
oral que contiene testimonios de colonos, víctimas y expertos. Estos testimonios se centran en
las actividades de la Colonia, su colaboración con el régimen de Pinochet y sus relaciones con
la embajada alemana en Chile.
Este artículo utiliza como fuentes principales los informes preliminares del proyecto alemán y
los testimonios recopilados por el proyecto de historia oral.
2
Su objetivo es analizar la
respuesta del servicio diplomático de la República Federal de Alemania a las denuncias de
violaciones de derechos humanos en la Colonia Dignidad. A partir de este análisis, el texto
reflexiona sobre cómo las posiciones adoptadas en ese momento influyeron en los esfuerzos
2
En conformidad con la normativa alemana sobre privacidad de datos, las citas de los testimonios extraídos del
archivo de historia oral incluirán únicamente la primera letra del apellido de los entrevistados.
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posteriores de Alemania unificada para desarrollar una política de memoria sobre el caso de la
Colonia Dignidad.
El ascenso de Pinochet y las relaciones chileno-alemanas
El golpe de estado que llevó al poder a la junta militar tuvo efectos diferentes en las relaciones
de Chile con las dos Alemanias. En ese momento, ambas Alemanias ya tenían sus fronteras
consolidadas después de la construcción del Muro de Berlín. La República Democrática
(RDA), que acababa de ser admitida en las Naciones Unidas, condenó rápidamente el golpe
contra el presidente socialista Salvador Allende y anunció la ruptura de relaciones
diplomáticas con Santiago (Krämer, 2004: 814). Por otro lado, los líderes partidarios de
Alemania Federal (RFA) expresaron su consternación por la muerte de Allende, pero se
mostraron receptivos a su deposición en favor de un gobierno militar, solución se consideraba
'apolítica y de corto plazo' (Dufner, 2013: 544; Hofmeinster, 2004: 23). Sin embargo, los
discursos basados en los alineamientos de la Guerra Fría ocultaban una dinámica más
compleja en las relaciones chileno-alemanas después del 11 de septiembre de 1973.
A pesar de la ruptura de relaciones diplomáticas con Chile, la RDA mantuvo relaciones
comerciales con la dictadura chilena. Estas relaciones comerciales alcanzaron su punto más
alto precisamente en los años 1973, 1974 y 1975, periodo marcado por la severidad de la
represión de los opositores políticos del régimen. (Dufner, 2013: 541). Mientras tanto, en la
RFA, aumentaba la presión de la prensa y la opinión pública para investigar las acusaciones
de violaciones de derechos humanos por parte del gobierno militar en Chile.
La concesión de asilo a los buscaban escapar a la represión del régimen chileno también se
convirtió en temática central de la política exterior de ambas Alemanias en relación con Chile.
En el caso de RDA, la recepción de asilados se basó en el discurso de solidaridad obrera
internacional. Cerca de 2000 chilenos huyeron a la RDA para escapar de la represión, muchos
de ellos miembros del movimiento obrero vinculados a la Unidad Popular. El flujo de asilados
chilenos resultó útil al gobierno de Berlin oriental. La creciente popularidad de los temas
relacionados con la persecución política y la represión en Chile se convirtió en una
herramienta de propaganda del régimen. Este incorporó el caso chileno en su discurso de
'superioridad moral' del bloque socialista frente a las potencias capitalistas (Maurin, 2005:
374). Incluso los discursos del Politbüro en torno de la figura de Allende experimentaron un
cambio significativo en este periodo. Contrastando con su posición anterior a 1973, que
caracterizaba el líder chileno como un populista y ―seguidor de un socialismo eclético,‖ el
régimen de la RDA pasó a presentar Allende tras el golpe militar como un héroe y mártir de la
causa de los trabajadores (Dufner, 2013: 528).
En la Alemania Federal, el debate sobre la concesión de asilo político a los opositores del
régimen chileno se caracterizó por el dilema entre la actitud favorable al golpe y el creciente
movimiento de solidaridad popular en respuesta a los informes de violaciones de derechos
humanos provenientes de Chile. En la primera semana después de que los militares tomaran el
poder en Chile, la embajada alemana en Santiago recibió cerca de 200 alemanes y más de cien
chilenos que buscaban refugio en la RFA. Todavía, estos fueron direccionados a embajadas de
países latinoamericanos bajo la justificación de que el sistema de asilo diplomático practicado
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en Latinoamérica no era reconocido globalmente, incluso en Alemania (Waske, 2013). En ese
momento, el embajador alemán, Kurt Luedde-Neurath, se mostraba sensibilizado por las
peticiones de los perseguidos políticos en Chile. En una carta dirigida al político
socialdemócrata Hans Matthöfer, Luedde-Neurath expresó su preocupación por las víctimas
de la represión en Chile y destacó el apoyo limitado ofrecido por el gobierno federal alemán
(Luedde-Neurath, 1973). Sin embrago, las instrucciones que recibe del AA son claras: ―Se
ruega a la Embajada que, de conformidad con instrucciones anteriores, no conceda asilo y
sólo conceda refugio temporal en los casos en que exista un peligro inmediato para la vida.‖
(apud Waske, 2013).
Inicialmente, la junta militar adoptó una posición más tolerante ante al tema del asilo de
opositores en el exterior. En octubre de 1973, el régimen chileno anunció que las embajadas
estaban autorizadas para acoger residentes en Chile interesados en irse del país. Con todo, el
gobierno alemán siguió reticente a dar cabida a quienes buscaban su embajada. Bonn justificó
esta precaución argumentando la posible implicación de los solicitantes de asilo en
movimientos guerrilleros y crímenes de naturaleza política (Genscher apud Waske, 2013).
Como resultado, no fue sino hasta finales de octubre que la RFA autorizó a su embajada en
Chile a otorgar asilo a un grupo de 100 chilenos. A principios de noviembre, una comisión
compuesta por un funcionario de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución y un
representante de la Oficina Federal de Trabajo fue enviada por Bonn a Chile. Su objetivo era
evaluar la aptitud laboral y el historial político de las personas interesadas en buscar asilo en
Alemania (Waske, 2013). Tras el establecimiento de esta comisión, el gobierno de la RFA
acordó ampliar el número de autorizaciones de asilo que se podrían conceder en Chile a 1000.
Todavía, el 10 de diciembre, el gobierno militar chileno revisó su posición. A partir de ese día,
individuos asilados en embajadas ya no tendrían salvoconducto para dejar el país. Hasta aquel
momento, sólo 150 chilenos habían encontrado refugio en la embajada alemana. A efectos
comparativos, las embajadas de otras naciones europeas como Francia, Finlandia y Bélgica
habían alcanzado cifra similar con más de dos semanas de antelación (Camacho, 2006: 24).
Según datos alemanes, cerca de 750 chilenos lograron emigrar a la RFA hasta el verano de
1974 (Waske, 2013). Aunque contrariado, el régimen de Pinochet adoptó una postura
permisiva ante las iniciativas alemanas de acogida de refugiados. La dictadura de Pinochet no
solo autorizó que ciudadanos alemanes dejaran el país, sino que también permitió a
ciudadanos de otras nacionalidades que buscaron refugio en la Embajada de Alemania a viajar
al extranjero para solicitar asilo.
El gobierno de la RFA, a su vez, optó por una política de apaciguamiento. En este sentido, los
gobiernos de los cancilleres Willy Brandt y, especialmente, Helmut Schmidt se beneficiaron
de la asimetría en las relaciones chileno-alemanas. Esta asimetría se acentuó aún más debido
al creciente aislamiento internacional de Chile a partir de la segunda mitad de la década de
1970. Como resultado, el gobierno de Alemania Federal pudo distanciarse gradualmente del
gobierno de Pinochet sin que ello condujera a una ruptura de relaciones. El objetivo
manifiesto de Alemania Federal era preservar sus intereses en Chile, especialmente en lo que
se refiere a la reestructuración de la deuda externa del país. Al mismo tiempo, buscaba evitar
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una radicalización aún más profunda del proyecto autoritario chileno, manteniendo un canal
de diálogo con Santiago. (Dufner, 2022: 181-182).
El esfuerzo de reducir el compromiso con la dictadura de Pinochet se manifestó de manera
particular en dos áreas: el comercio de armas y en la concesión de crédito por parte de la RFA
destinados a promover políticas de desarrollo en Chile. Tras el golpe de Estado, Chile pasó a
ser considerado una ―región de tensión‖ por el gobierno de RFA, lo que implicó la
interrupción de la exportación de armas al país, al menos hasta 1978 (Dufner, 2022: 182). En
el ámbito de la cooperación para el desarrollo, se restringieron los créditos alemanes para la
financiación de proyectos en Chile. Estos créditos se limitaron a aquellos acordados
previamente al derrocamiento de Allende. La RFA no proporcionó nuevas líneas de crédito
para el desarrollo a Chile hasta el fin de la dictadura (Dufner, 2022: 181). En otras palabras,
en los ámbitos de la cooperación y el comercio prevaleció una postura más crítica con
respecto a las relaciones entre la Alemania Federal y Chile.
Sin embargo, correspondió al Ministerio de Relaciones Exteriores actuar como
contemporizador en el marco de la estrategia de apaciguamiento de la RFA hacia Chile. Como
señala el historiador Georg Dufner (2022: 181), el AA actuó para mitigar el impacto de las
fuertes críticas a la dictadura chilena procedentes de sectores de la izquierda de Alemania
Occidental. En sus contactos con el régimen chileno, el AA buscó mantener una atmósfera de
normalidad en las relaciones entre ambos países. Incluso, la RFA se abstuvo de adoptar una
postura más contundente frente a las prácticas autoritarias y violaciones de derechos
humanos, evitando intervenir más allá de situaciones que involucraran directamente a su
representación diplomática o los intereses de sus ciudadanos en Chile (M., 2019).
A pesar de mantener relaciones relativamente amistosas, hubo un esfuerzo por parte del
gobierno de RFA en no hacer públicos los contactos entre las cúpulas de los gobiernos de
Bonn y Santiago. Había una preocupación de que las iniciativas de apaciguamiento del
gobierno de Alemania Occidental fueran interpretadas por la opinión pública como una señal
de apoyo al régimen de Pinochet. Sin embargo, estas medidas generaron descontento entre los
diplomáticos encargados de las relaciones con Chile. Ellos consideraban que las relaciones
con el país sudamericano se encontraban en "niveles excesivamente restringidos". Según la
opinión de los diplomáticos, la mejora en el ambiente interno permitiría un relajamiento de la
postura restrictiva adoptada por la RFA. Esto sería especialmente en los campos de la
economía y la cooperación para el desarrollo, áreas que podrían utilizarse como instrumentos
para apoyar a las fuerzas de oposición al régimen (Dufner, 2022: 184).
En la segunda mitad de la década de 1970, en respuesta a la creciente presión internacional
sobre Chile, se inició un proceso de distanciamiento en las relaciones entre Chile y la RFA.
Esto siguió a la amplia divulgación de informes realizados por exiliados chilenos sobre las
violaciones de derechos humanos perpetradas por la dictadura. En ese momento, la
conmoción provocada por los testimonios de las víctimas y la firme condena por parte de la
opinión pública hacia el régimen de Pinochet convirtieron a la dictadura chilena en un tema
que trascendía el debate sobre política exterior.
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La controversia generada por la visita del líder bávaro Franz-Josef Strauss a Chile en 1977
sirve como ejemplo de la relevancia del tema en el debate público alemán. Su acercamiento a
Pinochet y palabras de apoyo al golpe fueron objeto de críticas contundentes, sobre todo
provenientes de la coalición gubernamental liderada por el canciller socialdemócrata Helmut
Schmidt y conformada por los liberales (FDP) (Hofmeister, 2004: 870; Santoni y Morales,
2018: 257). Incluso dentro del movimiento demócrata cristiano, al cual pertenecía Strauss, sus
manifestaciones simpáticas al gobierno de Pinochet fueron objeto de críticas. Su opositor en
la disputa por la candidatura democristiana al cargo de canciller federal, Helmut Kohl,
manifestó públicamente su descontentamiento. Lo hizo con la asociación del líder bávaro al
régimen acusado de reprimir a los líderes del Partido Demócrata Cristiano (PDC) en Chile
(Santoni y Morales, 2018: 255). En los años subsiguientes, la cuestión de los derechos
humanos se volvió cada vez más prominente en los discursos de los líderes políticos alemanes
en relación con el tema chileno. Incluso Kohl, quien prometía un giro conservador en caso
llegara al cargo de Canciller Federal, incorporó la defensa de los derechos humanos en su
discurso acerca de Chile. Esto frustró las expectativas de los diplomáticos chilenos que
esperaban una postura más amistosa por parte del gobierno democristiano hacia el régimen de
Pinochet.
Por fin, el deterioro de la situación socioeconómica experimentada en Chile en la década de
1980 debilitó aún más la posición de la dictadura chilena ante los liderazgos políticos de la
RFA. En el encuentro con el embajador chileno, el diputado democristiano Karl Lamers
resumió la posición del gobierno al argumentar que "si bien entendían las razones que habían
conducido al golpe, estimaban que la Junta militar había fracasado en sus objetivos políticos
y socio-económicos; era necesario ahora encontrar el camino hacia el restablecimiento de
instituciones democráticas." (Santoni y Morales, 2018: 263). A pesar del tono más crítico, el
gobierno de Kohl continuó observando las directrices de la política de apaciguamiento
iniciada por sus predecesores y buscó evitar una ruptura de relaciones con el régimen chileno.
En los años que antecedieron el fin de la dictadura, el gobierno de Bonn buscó reforzar su
cooperación con instituciones políticas de oposición y organizaciones de la sociedad civil
dedicadas a la promoción de la democracia. De esta manera, el gobierno de la RFA buscó de
esta manera fomentar el restablecimiento ordenado de la democracia en Chile con el fin de
preservar sus intereses y evitar significativas rupturas institucionales.
Colonia Dignidad como herramienta de la represión en Chile
A los efectos de este artículo, no se hace necesario una larga retrospectiva acerca de la
relación de la Colonia Dignidad con la dictadura chilena. Desde los juicios llevados a cabo a
mediados de la década de 2000 en Chile y la posterior publificación de sus archivos, la
colaboración de la Colonia con el régimen de Pinochet y las consiguientes violaciones de los
derechos humanos practicadas dentro de sus instalaciones fueron temas de interés en
numerosos estudios académicos, documentales y películas. No obstante, es pertinente
contextualizar brevemente los orígenes de las violaciones de derechos humanos en la Colonia
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Dignidad, y el papel desempeñado por sus lideres en el aparato represivo de la dictadura
chilena.
El historial de la Colonia en cuanto a violaciones de derechos humanos precede al ascenso al
poder de la junta militar en Chile. Las primeras acusaciones de abusos sexuales, tratamientos
médicos forzados y privación de libertad surgieron ya en los años sesenta, denunciadas por
Wolfgang Müller, joven que logró escapar de la Colonia en 1966 (Maier, 2008: 1). Su líder, el
alemán Paul Schäfer, había emigrado a Chile pocos años antes, en 1961, escapando de la
justicia alemana, que lo acusaba de haber abusado sexualmente a dos niños. Luego que llegó a
Chile, Schäfer recibió permiso del gobierno local para la creación en las cercanías de la
ciudad de Parral, al sur de la capital, Santiago, de la Sociedad Benefactora y Educacional
Dignidad. Esta entidad administrativa fue responsable por la Colonia Dignidad hasta 1991.
Desde los primeros años de la dictadura, Schäfer cultivó relaciones estrechas con el régimen,
beneficiándose de su cercanía al coronel Manuel Contreras, jefe de la Dirección de
Inteligencia Nacional (DINA). Contreras actuó como mediador entre Schäfer y el gobierno
militar y fue la figura encargada de presentar la Colonia a Pinochet. A partir de estos
contactos, se forjó una relación entre Schäfer y la dictadura chilena en la que se acordó la
utilización de la Colonia Dignidad como parte de una red de instalaciones no oficiales para
detención e interrogatorio de prisioneros políticos. Además, se acordó que una casa de
propiedad de la Colonia en la ciudad de Parral fuera convertida en centro de operaciones de la
Brigada de Inteligencia Regional Sur (BIR Sur), unidad de operaciones de la DINA para la
región. Como contrapartida, el régimen se comprometió a garantizar la estabilidad
administrativa de la Colonia proporcionando a Schäfer suministros, en particular armas, y
asistencia financiera.
De acuerdo con testimonios de víctimas, la Colonia Dignidad se empleó para detención y
tortura de prisioneros políticos al menos desde 1974. En ocasiones, los opositores al régimen
chileno eran llevados a la Colonia Dignidad justo después de ser detenidos, mientras que, en
otros casos, eran trasladados desde centros de detención en regiones cercanas, como la región
de Biobío y la capital, Santiago. Según el informe de la Comisión Nacional sobre Prisión
Política y Tortura de Chile, en la Colonia Dignidad existían instalaciones específicamente
diseñadas para la tortura. Estas instalaciones incluían: ―pequeñas celdas a prueba de ruidos,
herméticamente cerradas.‖ (Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, 2005: 351).
En estas celdas se llevaban a cabo los interrogatorios durante los cuales las víctimas eran
sometidas a golpizas, aplicación de electricidad, violación sexual y otras formas de tortura
comúnmente utilizadas por el aparato represivo de la dictadura chilena.
Estos interrogatorios bajo tortura continuaron realizándose en las instalaciones de la Colonia,
alejados de la atención pública, hasta 1976. En ese año, la comisión especial de las Naciones
Unidas encargada de investigar las violaciones de derechos humanos en Chile publicó un
informe basado en los testimonios de opositores exiliados, en el que se mencionaba a la
Colonia Dignidad. Sin embargo, fue al año siguiente que las violaciones de los derechos
humanos perpetradas en las instalaciones de la Colonia recibieron una amplia atención,
resultado de la publicación del folleto ―Colonia Dignidad – Deutsches Mustergut in Chile –