Mujer de 81 años ingresa por fiebre de 39oC de un mes de evolución, acompañada de síndrome constitucional y dolor en hipocondrio derecho. En el Servicio de Urgencias Médicas se practicaron estudios de imagen (radiografías de tórax-abdomen), sedimento urinario y analítica sanguínea, cuyos resultados fueron anodinos. Al ingreso se decidió instaurar antibioterapia empírica (piperacilina/tazobactam).
La paciente no refería semiología infecciosa digestiva, respiratoria o urinaria. Negó viajes al extranjero, contacto con animales o medio rural. Como antecedente de interés destacaba el diagnóstico de carcinoma ductal infiltrante de mama en 2016. Analíticamente al ingreso presentó colestasis disociada y elevación de la PCR. El diagnóstico diferencial planteado fue de fiebre tumoral vs infección oculta. Se solicitó un TAC toraco-abdomino-pélvico, en el que destacó la existencia de hepatomegalia. Dentro del diagnóstico diferencial de la hepatomegalia nos decantamos, en primer lugar, por descartar un proceso infeccioso.
Se realizó un estudio inmunitario que corroboró la inmunocompetencia de la paciente; junto con un despistaje de causas infecciosas de FOD y hepatomegalia (serología de virus hepatotropos, bacterias causantes de FOD, micobacterias y leishmaniasis), que resultó negativo. Se amplió el estudio de imagen mediante un PET-TAC para valorar actividad metabólica en otros órganos; sin embargo, el único tejido captante fue el hepato-esplénico. Se completó el despistaje de leishmaniasis visceral mediante biopsia de médula ósea, la cual descartó la presencia de amastigotes, micobacterias o alteraciones hematológicas. Seguidamente, se practicó una biopsia hepática, con la detección de granulomas no caseificantes. Ante tal hallazgo, se planteó el diagnóstico diferencial entre una infección por micobacterias vs sarcoidosis. Finalmente, tras 2 semanas de ingreso y un estudio microbiológico exhaustivo, ante la ausencia de hallazgos infecciosos en las diferentes muestras tomadas, se inició corticoterapia asumiendo el diagnóstico de sarcoidosis.
Con posterioridad, el Servicio de Microbiología nos informó de la presencia de BAAR en la muestra de médula ósea y el crecimiento de un Mycobacterium intracellulare en el cultivo de la biopsia hepática, médula ósea y sangre periférica. Con este hallazgo, se citó a la paciente en nuestras consultas externas, se retiró la corticoterapia y se inició tratamiento antibiótico múltiple ante el diagnóstico de infección diseminada por una micobacteria no tuberculosa.