La paciente es una niña de 5 años, con historial de múltiples episodios de amigdalitis y otitis media, a la que se le había practicado en otro centro una amigdalectomía y adenoidectomía, bajo anestesia general según la técnica habitual, sin complicaciones y sin infiltración de anestesia local postoperatoria.

El postoperatorio inmediato cursa con normalidad, pero a los 3 días la paciente presenta fiebre y deterioro del estado general, observando los padres que la pupila del ojo izquierdo es de mayor tamaño que la del ojo derecho. La paciente ingresa en el servicio de pediatría de nuestro hospital que la remite al servicio de oftalmología donde se llegó al diagnóstico de mediastinitis y síndrome de Horner.

A la exploración oftalmológica se observa:
Miosis ojo derecho con luz natural, con aumento de la anisocoria en la oscuridad: la pupila derecha se dilata menos y más despacio que la izquierda.
Ptosis ojo derecho leve con discreta elevación del párpado inferior.
El resto del examen oftalmológico es normal: no hay heterocromía de iris ni enoftalmos, los movimientos oculares son normales y el paciente está en ortotropia.

Se instila en ambos ojos colirio de cocaína al 10%, observándose a los 15 minutos que la pupila derecha no reacciona, mientras que la izquierda, no afectada, se dilata, lo que confirma el diagnóstico de Síndrome de Horner.

A los 6 meses de evolución la ptosis ha cedido, persistiendo únicamente una discreta anisocoria. 