Varón de 89 años que acude a Urgencias por desorientación, fiebre de 38o y cefalea. El paciente presentaba alergia a Pirazolonas, dislipemia, fibrilación auricular paroxística anticoagulada con Acenocumarol, enfermedad coronaria no revascularizada con FEVI preservada y un adenocarcinoma de próstata en remisión completa. Era independiente para actividades básicas de la vida diaria con una vida activa y sin deterioro cognitivo.
En la exploración física destacaba disminución del nivel de consciencia con tendencia a la somnolencia, bradilalia, bradipsiquia. Se realiza una Tomografía Computerizada craneal (TC) que no mostraba alteraciones, por lo que se inicia tratamiento empírico con Aciclovir y Ceftriaxona. Se cursa ingreso y se pospone la punción lumbar por estar el paciente anticoagulado. En el trascurso del ingreso desarrolló unas lesiones cutáneas aproximadamente dos milímetros, de predominio en tronco, algunas de ellas vesiculosas y en fase pustular con lesiones similares en la mucosa yugal.
Entre las pruebas complementarias realizadas la analítica de sangre y la radiografía no mostraba alteraciones relevantes y los hemocultivos resultaron estériles. Posteriormente y tras retirar la anticoagulación se realizó punción de líquido cefalorraquídeo (LCR) obteniéndose líquido xantocrómico con 230 leucocitos/ mcL (90% mononucleares), 40% de glucosa y 210 mg/dL de proteínas. Ante la sospecha de meningitis vírica se realizaron serologías para VHB, VHC, VIH, VEB, CMV, VHS 1, VHS2, VHS6, VHS8 y rickettsias que fueron negativas. La serología y PCR en LCR para VVZ fue positiva. Así mismo se tomaron muestras de las lesiones cutáneas que fueron positivas también para VVZ.
Ante el diagnóstico de encefalitis por VVZ se prosigue tratamiento con aciclovir, inicialmente con buena evolución. Sin embargo al séptimo día comienza con disminución del nivel de consciencia y agitación. Se realizó una RMN en la que se detectaron múltiples lesiones hemorrágicas intraparenquimatosas a nivel del uncus temporal derecho así como lesiones hemorrágicas a nivel córtico-subcortical. Se establece por tanto el diagnóstico de ictus hemorrágicos secundarios a vasculitis por VVZ. Durante el trascurso de un mes de ingreso el paciente presentó además un cuadro de vómitos incoercibles de origen central que fueron tratados con Clorpromazina. Tras mejoría clínica, finalmente fue dado de alta a un centro de rehabilitación donde prosiguió con la recuperación de su estado funcional.