Mujer de 53 años, ama de casa, sin antecedentes familiares de interés, alergias medicamentosas conocidas ni hábitos tóxicos, con antecedentes de tiroiditis de Hashimoto y bocio multimodular. Seguida en reumatología por síndrome de CREST y síndrome de Sjögren secundario, a tratamiento con nifedipino, esomeprazol, cinitaprida y levotiroxina.

En estudios complementarios presentaba ANA positivos a títulos (1/2.560) patrón centrómero y capilaroscopia con patrón esclerodérmico. En las radiografías de tórax, pruebas funcionales respiratorias y de difusión, y en la ecocardiografía transtorácica no se objetivaron alteraciones.

Acudió a consultas de oftalmología por episodios repetidos de ojo rojo, dolor y pérdida de visión ocular derecha. A la exploración presentaba ojo no hiperémico con alguna célula aislada en cámara anterior (Tyndall 1+ y flare negativo), sinequias y depósitos de pigmento en cristaloides anterior, junto a edema macular cistoide con agudeza visual (AV) de 0,5 en el ojo derecho (OD) y 0,8 en el ojo izquierdo (OI); siendo diagnosticada de uveítis anterior crónica con edema macular secundario. Se pautaron ciclopléjico y corticoides tópicos (colirio de dexametasona e inyecciones de triamcinolona acetónido subtenonianas) con mejoría progresiva. Continuó experimentando nuevos brotes, coincidiendo con el descenso y/o la retirada del corticoide; por lo que aproximadamente en un año, se inició metotrexato oral (15mg/semana). A los 5 meses precisó aumento de dosis (20mg/semana/sc) y suspensión posterior por elevación de transaminasas tras 2 meses de tratamiento. Desde entonces permaneció estable, presentando nuevo rebrote 5 meses después, iniciándose ciclosporina oral (50mg/12h) con mejoría y estabilización clínica hasta la actualidad (AV 0,7 en el OD y 0,8 en el OI).