Presentamos el caso de un varón de 22 años que presenta retraso en la pubertad y anosmia congénita. El estudio hormonal, ecografía de testes y RM de bulbos olfatorios por el servicio de endocrinología confirma diagnóstico de síndrome de Kallmann, por lo que deriva al servicio de otorrinolaringología para estudio de anosmia y agenesia de bulbos olfatorios. Se realiza anamnesis dirigida, exploración física ORL y test olfativos: BAST 24 para la discriminación cualitativa y diluciones de n-butanol adaptado del test de umbrales del CCCRC (Connecticut Chemosensory Clinical Research Center). El resultado de ambos test se categoriza en 8 grupos, según el número de aciertos: olfato excelente, olfato muy bueno, olfato bueno, hiposmia leve, hiposmia moderada, hiposmia severa, hiposmia muy severa y anosmia. La exploración ORL es normal, la capacidad olfativa subjetiva valorada con escala EVA (0-10) la puntúa en 1 y tanto el umbral como la discriminación cualitativa resultó hiposmia muy severa con un porcentaje de detección del 20% de los aromas que estimulan el I pc y el 100% del V pc. Se realiza entrenamiento olfatorio individualizado, utilizándose odorantes que el paciente consigue detectar, pero que no discrimina. En este caso se utilizaron anís, vainilla, melón y clavo durante 6 meses. En la primera revisión, el paciente refiere mejoría (4 en escala EVA). Los test olfativos muestran mejoría de la detección de odorantes del nervio olfatorio (55%), mejoría del umbral en la prueba de diluciones (olfato muy bueno) y mejoría en la discriminación del test BAST 24 (hiposmia severa).