﻿Un hombre de 69 años con fiebre y tos de 7 días de evolución ingresó en el Hospital Universitario de Guadalupe (Indias francesas) con desorientación y cefalea intensa. No tenía antecedentes y refirió haber viajado al Próximo Oriente (crucero de vacaciones) con su esposa 15 días antes de la hospitalización. No refirió picadas de insectos. Una semana después de haber regresado a casa, tuvo fiebre, mialgia, tos, anosmia, ageusia, dolor cervical, rigidez de nuca y diarrea. Al ingreso, informó de un empeoramiento de su estado en las últimas 24 horas, con rigidez y dolor de nuca, cefalea intensa, desorientación, incapacidad de andar, con caídas, y disnea. Cabe señalar que su esposa también había sufrido tos y ageusia durante los últimos 10 días. A la exploración, el paciente estaba febril (38,5 °C) con cefalea difusa, rigidez de nuca, alteración de la conciencia (14 en la escala de coma de Glasgow), desorientación, disfagia y hemiparesia derecha. La frecuencia respiratoria era alta (36 r.p.m.), el pulso era de 95 l.p.m., la presión arterial era de 160/89 mmHg y la saturación de oxígeno era de 91% en aire ambiental. Las pruebas analíticas mostraron aumento de proteina C-reactiva (95 mg/L) y de creatina-cinasa (655 U/L), aumento de transaminasas (aspartato-aminotransferasa = 85 U/L, alanina-aminotransferasa = 94 U/L) y de lactato-deshidrogenasa (442 U/L). La presión parcial arterial de oxígeno presentaba un valor bajo de 64 mmHg, con presión parcial arterial normal de dióxido de carbono y pH. Una TAC torácica fue muy indicativa de COVID-19. El líquido cefalorraquídeo era únicamente linfocítico, sin eritrocitos, y presentaba proteinorraquia elevada (84 mg/dL) y glucorraquia normal. Una RMN cerebral con gadolinio fue normal. El electroencefalograma mostró una disminución bilateral de la actividad, sin crisis. La detección de SARS-CoV-2 mediante RT-PCR en tiempo real fue negativa en frotis nasofaríngeo y en líquido cefalorraquídeo (LCR) los días 2 y 4 tras el ingreso, pero positiva en lavado broncoalveolar el día 5. Mediante recursos biológicos similares, los resultados para el virus de la gripe fueron negativos. Las RT-PCR para el virus de la varicela-zóster, el virus del herpes simple (VHS) y enterovirus en LCR fueron todas negativas. Se realizaron otras pruebas para infecciones endémicas de nuestra zona, pero también fueron todas negativas. El paciente recibió oxigenoterapia nasal. Se le administró aciclovir i.v. durante 3 días, y se retiró cuando la RT-PCR para el VHS fue negativa. Se inició un tratamiento con sulfato de hidroxicloroquina 200 mg tres veces al día y azitromicina 250 mg al día durante 7 días. El día 4 de hospitalización su estado neurológico mejoró, con una conciencia normal y disminución de la disfagia. Al recibir el alta, el día 10 tras el ingreso, aún presentaba algunas manifestaciones leves neuropsiquiátricas, con una cierta alteración de las funciones ejecutivas. El índice según la escala MoCA disminuyó a 26/30.
