﻿Una mujer blanca obesa (IMC 30,6kg/m2) de 29 años, secundigesta primípara, con embarazo único, acudió a urgencias a las 28 semanas de gestación, aquejada de fiebre y disnea con un resultado positivo de COVID-19 mediante RT-PCR en una prueba realizada 7 días antes. La disnea había empezado en las últimas 12 h (día 1 de hospitalización/día 7 de covid).
Sus antecedentes médicos y obstétricos eran irrelevantes. Había tomado metildopa (1 g/día) a partir de las 13 semanas de gestación a causa de hipertensión. Estaba afebril, el pulso era 96/min, la presión arterial 146×89mmHg, SpO2 96% en aire ambiental, la frecuencia respiratoria 24/min; la radiografía torácica mostró opacidades parcheadas predominantemente en el pulmón izquierdo. La TAC torácica mostró opacidades de vidrio esmerilado bilaterales, básicamente periféricas, con múltiples áreas de consolidación parenquimatosa que afectaba aproximadamente el 25% de cada pulmón. La cardiotocografía y la ecografia Doppler fetales fueron normales.
Fue ingresada en la unidad de cuidados semiintensivos y se le administró azitromicina, hidroxicloroquina y betametasona (12 mg/día durante 2 días para maduración pulmonar fetal). Recibió oxígeno a 2 L/min con cánula nasal, con mejora de la saturación de oxígeno. A las 48 horas, el estado respiratorio mejoró, el PaO2/FiO2 aumentó (de 461 a 580) con 3L de aporte de oxígeno; las pruebas analíticas se mantenían estables. El día 3 de hospitalización (día 9 de covid), el estado clínico empeoró, la frecuencia respiratoria aumentó (35/min) y el PaO2/FiO2 disminuyó (181).
El equipo interdisciplinario decidió intubar a la paciente y realizar una cesárea de urgencia. En el quirófano fue intubada en secuencia rápida y se le aplicó de inmediato ventilación protectora. La intervención fue anodina, con hemorragia normal (320 mL).
El recién nacido pesaba 1390 g (Apgar a 1 minuto y 5 minutos de 7 y 9, respectivamente) y fue trasladado a la UCI neonatal; un frotis nasofaríngeo fue negativo para SARS-CoV-2 en los días 1, 7 y 14.
En el posoperatorio inmediato, el PaO2/FiO2 aumentó y la paciente permaneció clínicamente estable. El tercer día posoperatorio (día 6 de hospitalización/día 12 de covid), el dímero D aumentó y las imágenes radiológicas torácicas empeoraron. El equipo interdisciplinario sospechó que estaba desarrollando microtrombos pulmonares y aumentó el tratamiento con enoxaparina a una dosis completa anticoagulante (120 mg/día). La paciente fue extubada el día 7 de hospitalización/día 13 de covid y fue dada de alta de la UCI el día 9 de hospitalización/día 15 de covid. El día 11 de hospitalización/día 17 de covid, su estado clínico permaneció estable, los resultados analíticos y radiológicos mejoraron y fue dada de alta con anticoagulantes.
El recién nacido permaneció en el hospital (día 67 de vida, 3545 g) y requirió O2 durante la lactancia.

