Varón de 65 años que sufre accidente de tráfico con traumatismo directo centro torácico contra el volante del vehículo que conducía. Refiere dolor torácico intenso, mareo.

Exploración: mal estado general, pálido sudoroso. TA:73/46, FC: 42, Sat O2: 92%, Gluc: 178. Dolor intenso a la palpación esternal y parrilla costal izquierdo no crepitaciones. AC: Ruidos cardiacos rítmicos apagados, ingurgitación yugular bilateral. AP: normal. Abdomen: normal. TAC torácico: fractura esternal con hundimiento del fragmento proximal que penetra en pericardio, provocando hemopericardio, estando el extremo de dicho fragmento proximal situado en la grasa epicárdica, a nivel del surco AV. Se aprecia un fragmento desprendido y que protruye sobre el techo de la orejuela derecha, probablemente sin penetrar en la cavidad cardiaca. Moderado hemopericardio y hematoma mediastínico. El enfermo es trasladado al servicio de cirugía cardiaca apreciándose fractura esternal con probable lesión pericárdica, por la que se le realiza hemiesternotomía inferior y fijación de fractura de cuerpo esternal, drenaje de hemotórax, ligadura distal y proximal de vena y arteria mamaria izquierdas seccionadas. Resultados: Los traumatismos torácicos (TT) son causa importante de morbilidad y mortalidad, siendo directamente responsables del 20-25% de las muertes debidas a traumatismos. La mayoría de los fallecimientos por TT ocurren antes de la llegada a un centro sanitario, en los minutos siguientes a la lesión, y son debidos a la disrupción de grandes vasos, corazón o árbol traqueobronquial. Con un diagnóstico precoz y un adecuado manejo terapéutico en el área de urgencias. La mayoría de estos pacientes con lesiones torácicas podrán ser tratados de manera no quirúrgica, y sólo el 10-15% precisarán de una operación de cirugía torácica. La fractura esternal generalmente resulta de un impacto directo en la pared anterior del tórax, frecuente en las colisiones de tráfico por golpe directo sobre el volante, aunque recientemente se describe un aumento de las fracturas esternales asociadas al uso del cinturón de seguridad. La sintomatología principal es dolor, y sólo el 15% de las fracturas de esternón son visibles en una radiografía. En el 40% de los casos se asocian a fracturas costales. La existencia de una fractura esternal sugiere la posibilidad de contusión miocárdica. La reducción quirúrgica raramente es necesaria, quedando reservada para aquellos casos de deformidad severa.