Se trata de un varón de 38 años, procedente de Senegal, que llevaba en España tan sólo 20 días, sin antecedentes médicos de interés, y que acudió a la consulta por la aparición de unas lesiones cutáneas asintomáticas en la muñeca derecha, de mes y medio de evolución (el cuadro comenzó en Senegal), que poco a poco habían ido creciendo y se habían ulcerado. Había realizado diversos tratamientos con antibióticos tópicos y sistémicos sin obtener ninguna respuesta.

En la exploración física se apreciaban dos nódulos ulcerados, en dorso y cara volar de la muñeca derecha, de 5 cm de eje mayor, con un centro necrótico y friable y bordes sobreelevados e infiltrados. El resto de la exploración física fue normal, incluyendo ausencia de adenopatías.

El diagnóstico diferencial se planteó fundamentalmente con infecciones bacterianas, fúngicas, por micobacterias, tumores malignos y úlcera tropical. Se procedió a la biopsia con punch de 6 mm de los bordes de la lesión y se realizó cultivo para bacterias, hongos y micobacterias, resultando negativo.

El resultado de la biopsia mostró un denso infiltrado inflamatorio en dermis superficial y profunda, acompañado de numerosos cuerpos ovalados de unas 6 micras, tanto dentro como fuera de los macrófagos, que se corresponden con los amastigotes (forma intracelular que adopta la Leishmania en el huésped, a diferencia de la forma promastigote que adopta en el mosquito vector).

El diagnóstico microbiológico fue leishmaniasis cutánea por L. major, atendiendo a criterios clínico-epidemiológicos.

Dado que las lesiones de nuestro paciente destacaban por ser múltiples, grandes y muy inflamatorias, se optó por un tratamiento sistémico con glucantime (antimoniato de meglumina) 20 mg/kg/día durante 28 días vía intramuscular. Al mes de tratamiento las lesiones presentaban claros signos de regresión, en forma de cicatrices hipopigmentadas, algo deprimidas y un tanto inestéticas.