Paciente de 82 años exfumador desde hace 10 años de 50 paquetes/año, comerciante jubilado, con antecedentes de TBP y laringea a los 40 años, enfisema pulmonar moderado (FEV1 55%) y adenoma de próstata. El 3/5/01 ingresa en un hospital de otra comunidad aquejando dolor e hinchazón en MII y dolor pleurítico izqdo acompañado de aumento de disnea. Fúe diagnosticado por flebografías y AngioTAC de TVP y TEP, y se inició anticoagulación. Debido a compresión extrinseca de venas iliacas se realizó TAC abdominal que fué informado como masa abdominal gigante de paredes finas y tabiques (probable linfangioma quístico gigante) y remitido para valorar resección quirúrgica del mismo como probable causante de la enfermedad tromboembólica.

El paciente solicita traslado a nuestro hospital para valoración de cirugía de la supuesta masa abdominal quística, habiendo contactado directamente con el S. Neumología para valorar el riesgo quirúrgico debido a TEP reciente. Había transcurrido más de 1 mes desde el inicio del cuadro. La actitud ha sido intentar una aproximación diagnóstica de la masa abdominal. Debido a la localización se comentó con Urología que procedió al sondaje urinario del paciente saliendo 5 litros de orina y dejando sonda permanente. Con la sospecha de diverticulo vesical se realizó cistografía confirmando el diagnóstico. Posteriormente fué intervenido con exito.