Un hombre de 40 años de edad, blanco, soltero, con educación universitaria y un empleo estable de alta cualificación llegó a nuestro centro de rehabilitación acompañado por su familia. No presentaba antecedentes psiquiátricos, ni personales ni familiares. Solamente figuraba el uso ocasional de la cocaína en sus registros de uso de sustancias. Hace tres años, después de la ruptura de una relación, el paciente comenzó a usar la mefedrona. Al principio la tomaba por vía nasal, pero pronto pasó a su uso intravenoso, generalmente asociado a actividad sexual. El paciente refería atracones, pudiendo consumir de forma abusiva durante cinco días consecutivos, generalmente dos a tres veces al mes. La cantidad usual que utilizaba durante un atracón era de 1 a 3 gramos al día.Después de un grave deterioro, tanto en su estado de salud psicológica como en la física, con la aparición de delirios paranoides y de referencia, el paciente comenzó un tratamiento ambulatorio. Debido al fracaso para lograr y mantener la abstinencia, fue trasladado a nuestra comunidad terapéutica, donde pasó 4 meses. Cuando ingresó, no se administraron antipsicóticos, dada la rápida remisión de sus ideas delirantes una vez que llegó a estar completamente abstinente. La conciencia sobre lo patológico de los síntomas fue relativmanete buena por parte del paciente. Sin embargo, en los últimos permisos de fin de semana antes de recibir el alta, informó de la reaparición de las creencias delirantes. Duraron sólo unos minutos, y de nuevo la conciencia de enfermedad era buena, así que no se consideró necesario administrarle ningún medicamento. Finalmente, de nuevo en la comunidad, estos síntomas psicóticos breves y auto-limitados, principalmente creencias delirantes paranoides y de referencia, seguían reapareciendo. Por lo tanto, se prescribió 1 mg cada noche de risperidona, consiguiendo la remisión total hasta el momento de escribir este artículo, tres meses después de recibir el alta de nuestra comunidad terapéutica.