Mujer de 48 años, VIH positivo con buen control inmunológico con tratamiento antirretroviral combinado (última carga viral 103 copias/mL, CD4 1028), que acude a urgencias por cuadro febril y signos de irritación meníngea. A su llegada presenta mal aspecto general y Glasgow de 13 puntos sin otra clínica neurológica.
Se realiza punción lumbar, compatible con meningitis bacteriana, detectando diplococos Gram positivos a la visión directa. Se inicia tratamiento antibiótico de amplio espectro e ingresa en UCI. Posteriormente, se confirma en hemocultivos el aislamiento de Streptococcus pneumoniae sensible a penicilina, desescalando a cefotaxima.
Durante el ingreso se detecta soplo cardíaco de novo, por lo que se realiza ecocardiografía transtorácica donde detecta vegetación móvil sobre la válvula pulmonar. Se diagnostica así de endocarditis, añadiendo al tratamiento gentamicina y linezolid. Tras la detección de atelectasia en la radiografía torácica, se amplía estudio con TAC toracoabdominal, detectando un nódulo cavitado en LSI, sugestivo de émbolo séptico. Ante el hallazgo de la triada de meningitis, endocarditis y neumonía en el contexto de enfermedad neumocóccica invasiva, se diagnostica finalmente de síndrome de Austrian.
La paciente presentó buena respuesta clínica inicial al tratamiento, recibiendo el alta con antibioterapia domiciliaria. Al mes, ingresó de nuevo por persistencia de picos febriles, pautándose antibioterapia intravenosa con ceftriaxona y linezolid durante cuatro semanas más, con resolución del proceso.