﻿Se presentó un hombre de 38 años, de Wuhan, epicentro del brote de COVID-19, con acúfenos e hipoacusia biauricular con una evolución de dos meses. Se le realizó una timpanometría endoscópica el día 16 de enero; el segundo día de posoperatorio salió al exterior y se resfrió. Su temperatura era de 38,1 oC.
Las pruebas analíticas revelaron un porcentaje de neutrófilos normal (75,0%; intervalo normal: 40,0-75,0%) y un porcentaje elevado de linfocitos (14,8%; intervalo normal: 20,0-50,0%). Las pruebas de detección fueron negativas para varios patógenos respiratorios, como gripe A, gripe B, virus sincicial respiratorio, adenovirus, virus paragripal, Mycoplasma pneumoniae y Chlamydia pneumoniae. El esputo del paciente dio positivo para 2019-nCoV en el ensayo de PCR en tiempo real.
El 26 de enero, el paciente presentó hipertermia y tos y se inició un tratamiento con oxigenoterapia mediante cánula nasal de alto flujo. La fracción inspiratoria de oxígeno (FIO2) era del 80%, mientras que el caudal de aire era de 20 L/min. El paciente se mantuvo con oxigenoterapia hasta el 4 de febrero. El 1 de febrero reportó opresión torácica y palpitaciones. La saturación de oxígeno arterial (SpO2) llegó al 90% tras la oxigenoterapia. El 5 de febrero, empeoró su disnea y presentó hipoxemia grave (SpO2 < 70%). Se le aplicó ventilación mecánica no invasiva en la unidad de cuidados intensivos hasta el 10 de febrero, con alivio sintomático. La FIO2 inicial era del 60%, mientras que el caudal de aire era de 50 L/min. Los modos empleados fueron respiración asistida y alta presión positiva telespiratoria, con 1,18 kPa (12 cmH2O) y 0,98 kPa (10 cmH2O), respectivamente. Posteriormente, el paciente siguió recibiendo oxigenoterapia mediante cánula nasal de alto flujo hasta la última TAC de seguimiento.
La TAC torácica inicial mostró opacidades de vidrio esmerilado en el lóbulo inferior izquierdo. Durante los 10 días siguientes, las lesiones aumentaron en extensión y densidad y pasaron a consolidaciones. Los síntomas clínicos empeoraron y se diagnosticó síndrome de dificultad respiratoria aguda. Una TAC de seguimiento reveló enfisema. Tras 15 días de tratamiento sintomático, la TAC torácica mostró una mejora de las lesiones pulmonares, desaparición del enfisema mediastínico y aparición de una gran bulla en el pulmón izquierdo. Ocho días después, la TAC final de seguimiento reveló un ligero neumotórax y derrame pleural en el tórax izquierdo.