﻿El 26 de marzo de 2020, un niño de 4 meses con antecedentes de dermatitis atópica y comunicación interventricular, fue atendido mediante teleconferencia, con disminución del apetito, heces semilíquidas, congestión nasal, tos leve y sudoración, pero sin fiebre. El paciente había nacido a término por parto vaginal espontáneo. No tenía alergias conocidas ni había viajado recientemente y su calendario de vacunación estaba al día. Se aconsejó a los padres acudir a un servicio de urgencias al día siguiente, donde se obtuvo un frotis del niño para COVID-19 y se aconsejó a la madre el autoconfinamiento. Cabe señalar que la madre y la abuela materna, que viven con el niño, dieron ambas positivo para COVID-19 el 26 de marzo, tras presentar tos, ageusia y anosmia, pero sin fiebre. La madre afirmó que sus síntomas se habían iniciado el 15 de marzo. El 31 de marzo, el paciente fue llevado a urgencias a causa de la falta de mejora de los síntomas. En urgencias, el paciente presentaba un malestar intenso, con insuficiencia respiratoria, aleteo nasal y retracciones; tenía congestión, rinorrea clara y mucosas secas. Estaba afebril, pero con taquicardia, taquipnea y saturación de 91% en aire ambiental. Se le aplicó cánula nasal de alto flujo a 14 L y 30% FiO2 para lograr una saturación > 98%. Su respiración mejoró considerablemente.
Un hemograma completo y un panel metabólico exhaustivo resultaron normales, así como los marcadores de inflamación: proteína C-reactiva (< 5 mg/dL), procalcitonina (< 10 ng/mL) y velocidad de sedimentación globular (9 mm/h). Se detectó un ligero aumento de la lactato-deshidrogenasa, con 387 U/L (110-240 U/L). Una radiografía torácica no aportó evidencias de neumonía, pero sí de bronquiolitis leve. Se practicó un panel de patógenos respiratorios, que detecta gripe A y B, VRS A y B, virus paragripal 1-4, adenovirus, metaneumovirus humano, rinovirus/enterovirus, coronavirus, Chlamydia pneumoniae y Mycoplasma pneumoniae. Aún no se disponía de los resultados de la prueba de COVID-19 pre-ingreso, tras 4 días. Se administró al paciente 20 cc/kg de bolo salino i.v. Normal 0,9 y se trasladó a la UCI pediátrica. En 2 horas, los resultados del panel de patógenos dieron positivo para adenovirus. El siguiente día, 5 días después de la obtención, la prueba de COVID-19 fue positiva y, gracias al nuevo kit rápido de PCR interno, se hizo una segunda prueba, que dio positivo 3 horas después.
El paciente fue tratado sintomáticamente, con hidratación i.v. y oxígeno. Se le fue reduciendo la oxigenoterapia durante los siguientes 3 días y fue dado de alta el día 4. Teniendo en cuenta el curso moderado, coherente con bronquiolitis adenovírica, solo se administró tratamiento sintomático y no se inició ninguna terapia específica para COVID-19. Los hemocultivos resultaron negativos y no había indicios de sobreinfecciones bacterianas.
Tres días después del alta, se realizó una visita virtual desde el domicilio del niño. El paciente estaba bien alimentado, con una cantidad normal de orina y defecaciones y con una mejora de la tos. A la exploración, el paciente presentaba una leve retracción subcostal, que había mejorado desde el alta. No se observaron problemas adicionales. Cabe señalar que en una semana a partir del alta del niño, su tía y su padre dieron positivo para COVID-19.

