Presentamos el caso clínico de un paciente varón de 70 años de edad con diagnóstico hace 25 años de acromegalia por aumento de las partes acras, elevación analítica de la cifra de IGF-1 y resultado positivo al test de sobrecarga oral de glucosa. Se decide solución definitiva en un primer momento optando por tratamiento quirúrgico, siendo el resultado anatomopatológico de macroadenoma hipofisario. Tras dicha cirugía el paciente mantendrá un panhipopituitarismo siendo necesario tratamiento sustitutivo con levotiroxina, hidrocortisona y undecanoato de testosterona.
Dos años después y manteniendo valores de IGF-1 elevada por encima de la normalidad, se realiza radioterapia estereotáxica con buena respuesta en un primer momento, y revisiones posteriores con estudio de imagen negativo para hallazgo de restos, y diagnóstico de silla turca vacía.

En el seguimiento, el paciente persiste en controles analíticos con mal control, por lo que se decide iniciar tratamiento en primer lugar con monoterapia análogos de somatostatina de primera generación (Octeótride LAR, a una dosis máxima de 30 mg cada 28 días). Posteriormente se comienza con antagonistas de GH (Pegvisomant, a una dosis máxima de 20 mg cada 24 horas), manteniendo de forma crónica una elevación de los valores de IGF-1 en rango de no curación (300-450 mg/dl) y clínica de artralgias y mialgias que se trató con analgésicos y antiinflamatorios generales con mejoría parcial de las mismas. Llegados a este momento, se decide asociar ambos tratamiento a dosis máximas hasta lograr alcanzar un control analítico no conseguido hasta el momento, Octeótrido LAR y Pegvisomant.

Tras dicho aumento, se objetiva control de los niveles de IGF-1, pero a su vez destaca un empeoramiento en el perfil hepático consistente en elevación de la cifra de transaminasas (AST 343 U/L, ALT 491 U/L, GGT 551 U/L, FA 174 U/L) junto con un cuadro clínico de astenia, ictericia, prurito, poliartralgias y mal estado general. Se diagnostica de hepatotoxicidad como efecto adverso del tratamiento, siendo suspendido entonces el Pegvisomant.

Se reevalúa al paciente observándose mejoría sintomatológica y normalización del perfil hepático aunque los niveles de IGF-1 vuelven a elevarse pese a la reintroducción deOcteótrido LAR. Decidimos entonces iniciar Pasireótide 40 mg cada 28 días obteniendo descenso y normalización de los niveles de IGF-1 en 3 meses (IGF-1 de 338 a 162.9 ng/ml).