﻿Un hombre de 18 años con antecedentes de trastorno bipolar, trastorno del espectro autista, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, hipotiroidismo y asma leve persistente fue llevado por su madre al servicio de urgencias a causa de la alteración de la conciencia. Su madre también refirió que tenía fiebre, congestión nasal y tos de siete días de evolución. Su medicación actual era de 450 mg de litio dos veces al día, 100 mg de clozapina al día y levotiroxina. A la exploración, estaba somnoliento pero despertable. No tenía ningún malestar agudo, podía responder preguntas sencillas y se mostraba orientado. Sus constantes vitales eran: frecuencia respiratoria 18 r.p.m., temperatura 38,5 oC, pulso 120 l.p.m., presión 120/60 y SpO2 98% en aire ambiental. La exploración pulmonar era normal.
Las pruebas analíticas dieron una cifra de leucocitos de 11,79 x 103/mm3 con 17% de linfocitos, creatinina alta 1,81 mg/dl (referencia 1 mg/dl) y concentración de litio 2,60 mmol/L. El ECG mostró taquicardia sinusal con un pulso de 107 l.p.m. Una radiografía torácica fue normal. Un frotis nasofaríngeo para SARS-CoV-2 analizado mediante RT-PCR dio resultado positivo.
Fue ingresado en la UCI pediátrica a causa de la infección por COVID-19, lesión renal aguda e intoxicación por litio. Se administró una dosis agresiva de solución salina i.v. para tratar la intoxicación por litio y la lesión renal aguda. No se sometió a hemodiálisis. Su estado mental mejoró. Recibió un tratamiento sintomático para la infección por COVID-19. Su estado fue mejorando y fue dado de alta sin más complicaciones el día 11 de hospitalización. Durante la evolución hospitalaria no presentó nunca hipoxemia. Se interrumpió el tratamiento con litio, con intención de reintroducirlo en una visita de seguimiento.
