Mujer de 30 años sin antecedentes personales de interés salvo dos ingresos por dolor abdominal autolimitados, uno en el Servicio de Cirugía en el año 2004 y otro en Medicina Interna en 2011 sin objetivar causa. Ingresa de nuevo en el Servicio de Medicina Interna por un cuadro de dolor abdominal de doce días de evolución que comenzó de forma aguda tras la ingesta de la cena. Se trata de un dolor epigástrico cólico irradiado de forma alternante a ambos hipocondrios con vómitos repetidos. El dolor aumenta claramente con la ingesta y disminuye con la sedestación y la flexión del tronco. Mantiene apetito a pesar del dolor y no presenta diarrea ni fiebre.
A la exploración se encuentra afebril, hemodinámicamente estable, no presenta adenopatías a ningún nivel y destaca únicamente dolor en epigastrio sin signos de irritación peritoneal. No masas ni megalias palpables. Ruidos hidroaéreos conservados y normales. Puño percusión renal negativa.
Se realizó un amplio estudio analítico dada la continuidad de la clínica sin objetivarse alteraciones significativas así como una radiografía y una ecografía de abdomen normales. Se realizó un TAC aortoabdominopélvico donde únicamente se describe líquido libre peritoneal (perivesicular y en pelvis menor) y una gastroscopia sin hallazgos. Revisando la literatura y dada la ausencia de hallazgos en las pruebas realizadas se solicitó una AngioRM de abdomen con cortes inspiratorios y espiratorios forzados centrados en tronco celíaco, demostrándose en la espiración forzada una angulación superior del tronco celíaco así como estrechamiento de su luz con una mínima dilatación del tronco celíaco distal. Estos hallazgos son compatibles con el síndrome de compresión del tronco celíaco.