﻿Un hombre de 61 años con antecedentes de Parkinson se presentó en un servicio de urgencias de Nueva York con tos y fiebre de 4 días de evolución. Refirió hipertermia aguda y antecedentes de 4 meses de tos con ocasional expectoración hemoptoica. No refirió haber tenido contacto con personas enfermas ni haber viajado recientemente. Una radiografía torácica mostró una opacidad densa basal izquierda y una ecografía a pie de cama reveló derrame pleural izquierdo con atelectasia por compresión. Se estableció aislamiento respiratorio y de contacto para el paciente, teniendo en cuenta la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) y tuberculosis. Los análisis iniciales incluyeron un frotis faríngeo que dio positivo para SARS-CoV-2 mediante RT-PCR. El hemograma completo reveló linfocitopenia (cifra absoluta de linfocitos 935 células/μL); los demás valores analíticos habituales estaban dentro de los límites normales. Se realizó una toracocentesis y se retiraron 1,5 litros de líquido pleural hemorrágico predominantemente linfocítico. El esputo teñido para bacilos acidoalcoholorresistentes reveló valores moderados de micobacterias, mientras que una prueba de esputo Gene-Xpert MT/RIF confirmó M. tuberculosis. Se inició un tratamiento con hidroxicloroquina como posible antivírico contra SARS-CoV-2; asimismo, se inició un tratamiento estándar con isoniazida, rifampicina, etambutol y pirazinamida para tuberculosis. Inicialmente, el paciente necesitó oxigenoterapia con cánula nasal a 2 litros por minuto para mantener una saturación de oxígeno normal. El paciente mejoró clínicamente: ya no fue necesaria la oxigenoterapia, la prueba de bacilos acidoalcoholresistentes dio negativo x 3, un nuevo frotis nasofaríngeo para SARS-CoV-2 mediante RT-PCR dio negativo y el paciente fue dado de alta para completar el tratamiento antituberculoso.
