Mujer de 70 años de edad, que en julio de 2016 es diagnosticada de LLA B Philadelphia positiva con infiltración del sistema nervioso central (SNC). Es tratada con prefase de corticoides más vincristina intravenosa, depocyte intratecal e imatinib oral y se consigue la remisión completa. Se inicia tratamiento de mantenimiento con mercaptopurina oral y metrotrexato subcutáneo en septiembre de 2016.
Coincidiendo con la segunda quimioterapia de reinducción, en enero de 2017, acude a nuestras consultas refiriendo disminución de la agudeza visual (AV). La AV con corrección es de 0,8 en el ojo derecho (OD) y de 0,4 en el ojo izquierdo (OI). En el fondo de ojo (FO) se aprecia hemorragia subretiniana suprapapilar en la arcada temporal-superior, con engrosamiento retiniano asociado en el OD y engrosamiento macular, más evidente, en el OI.
La tomografía de coherencia óptica (OCT) muestra desprendimiento neuroepitelial (DNE) a nivel supramacular y macular en el OD y el OI, respectivamente. Dado el antecedente de LLA, con compromiso del SNC, se solicita resonancia magnética nuclear cerebral y se deriva para punción lumbar, que resultan normales.
La AV continúa disminuyendo hasta 0,5 en el OD y 0,05 en el OI, y aumenta el DNE en ambos ojos (AO). En el FO se aprecia un área de puntos amarillentos suprapapilares, profundos, mal definidos y confluentes en AO. En la OCT coinciden con una irregularidad difusa del epitelio pigmentado retiniano (EPR), en forma de pequeños desprendimientos, que parecen ser el origen del fluido subretiniano que afecta al polo posterior de AO.
Se replantea el diagnóstico y se establece un diferencial entre coriorretinopatía serosa central, secundaria al tratamiento corticoideo intravenoso (recibido durante la reinducción y que no explicaría la presencia de las hemorragias subretinianas) y vasculopatía coroidea polipoidea coincidente. Se realiza OCT angiografía, sin observarse pólipos claros en AO.

En la angiografía fluoresceínica aparecen puntos hiperfluorescentes de diferente tamaño a nivel suprapapilar de AO en tiempos precoces, con cierta fuga en tiempos más tardíos.

En la angiografía con verde de indocianina no se aprecian pólipos.
En este punto se decide observar a la paciente y, para nuestra sorpresa, van disminuyendo los DNE y mejora la AV con el paso de las semanas de forma aparentemente espontánea. En agosto consigue una AV de 1,0 en el OD y de 0,7 en el OI (tras dos ciclos más de quimioterapia de reinducción en abril y julio). En la exploración, en ese momento solo se puede apreciar una alteración puntiforme pigmentaria residual en el área suprapapilar de AO.