Paciente de 18 años de edad sin antecedentes mórbidos conocidos, es derivado al Hospital Militar de Santiago con diagnóstico de hematuria de origen no precisado. En dos ocasiones había sido manejado con sondeo e irrigación vesical. Traía ecografía renal y pelviana que no mostraba alteraciones evidentes. Se le había practicado dos uretrocistoscopías que no demostraban una causa evidente de sangrado y, en el informe de la última, sólo destacaba discreto proceso inflamatorio de uretra prostática y de la mucosa de la cúpula vesical, la cual fue biopsiada e informada como cistitis eosinofílica. Se inició tratamiento con antihistamínicos, sin obtener respuesta clínica, por lo que se deriva a nuestro centro.
Una vez ingresado, se realiza una exhaustiva anamnesis en la cual destaca que el sangrado no se relacionaba con la micción, caracterizándose entonces como uretrorragia y no hematuria.
Se realizó uretrocistoscopía dirigida en busca de lesiones uretrales, observándose en uretra peneana a 5 cms del meato, una lesión vascular de 5mm solevantada y con signos de sangrado antiguo compatible con hemangioma. Para completar estudio se realizó angioscanner de pelvis que no mostraró alteraciones.
En pabellón, bajo anestesia regional, se realizó fotocoagulación con láser holmium 8wt 0,5J. Se dejó catéter vesical por 24 hrs y fue dado de alta al día siguiente orinando sin dificultad. El paciente evolucionó sin nuevos episodios de uretrorragia y sin complicaciones derivadas del procedimiento. A doce meses del tratamiento se encuentra asintomático y sin signos de complicación.