La obstrucción intestinal es una urgencia frecuente en nuestro medio. El íleo biliar es una causa poco común de oclusión intestinal, aunque puede alcanzar hasta el 25% de las obstrucciones no estranguladas, en mayores de 65 años. Aparece en pacientes con antecedentes de colecistitis crónica o como complicación tardía de una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica. Se define como una obstrucción mecánica secundaria al impacto de litiasis en la luz intestinal debido a una fístula bilioentérica, siendo la más frecuente la colecistoduodenal y la localización más común de la obstrucción, el íleon terminal y la válvula ileocecal. Los síntomas son inespecíficos (dolor abdominal, vómitos, distensión abdominal) y el retraso diagnóstico es lo habitual, de ahí su alta tasa de morbimortalidad. Por radiografía y TC se puede observar la triada de Rigler: dilatación del intestino delgado, aerobilia y cálculo biliar ectópico. El TC además puede apreciar el nivel de impactación, la fístula y las posibles complicaciones.