Niño de 9 años de edad, proveniente de la localidad de Pozo Azul (San Pedro) que en noviembre de 2014 sufrió el accidente mientras jugaba cerca de una planta de palta. Fue trasladado aproximadamente 48 h después del hecho al hospital de Puerto Iguazú, luego de que su madre observara sangrado de encías (gingivorragia). Ingresó lúcido, con vómitos y cefalea, manifestando dolor quemante en la zona de contacto (dermatitis urticante). Presentaba hematomas en la pierna izquierda, talón del pie derecho, brazo izquierdo y muñeca de la mano derecha. No presentaba edema ni necrosis en el miembro afectado pero pudo constatarse la presencia de adenopatía regional. Los exámenes de laboratorio arrojaron los siguientes valores: hematíes 3 600 000/mm3; leucocitos 9 000/mm3; plaquetas 190 000/mm3; hematocrito 32%; AP 25%; KPTT > 60 segundos. En el Laboratorio de Entomología y Taxonomía del INMeT (Argentina) se identificaron como larvas de L. obliqua a los ejemplares del animal causante que fueron traídos por el paciente al momento de la consulta, por lo que se arribó al diagnóstico de erucismo por Lonomia. Se indicó la administración del antiveneno específico y tratamiento coadyuvante con corticoides (hidrocortisona), antiinflamatorios (ibuprofeno), antihistamínicos (difenhidramina) y vitamina K. Al día siguiente de su internación se obtuvieron los siguientes resultados de laboratorio: hematíes 4 220 000/mm3; leucocitos 6 300/mm3; plaquetas 253 000/mm3; hematocrito 34%; hemoglobina 11 g/dl; AP 100% y KPTT 32 segundos. Así, con la evidente mejoría clínica y de laboratorio, el paciente recibió el alta médica luego de 3 días de internación.