Anamnesis
Presentamos el caso clínico de un varón de 78 años de edad, alérgico a penicilinas, exfumador, con diabetes mellitus tipo II en tratamiento con antidiabéticos orales, diagnosticado de adenocarcinoma de próstata en el año 2003 con unos valores de antígeno prostático específico (PSA) al diagnóstico de 31 ng/ml, Gleason 7, T2c y que fue tratado con radioterapia radical (70 Gy) y bloqueo androgénico completo durante 2 años. En el año 2008 fue diagnosticado de carcinoma microcítico de pulmón, estadio T2N2M0, tratado con quimioterapia sistémica, radioterapia pulmonar (45 Gy) y radioterapia profiláctica holocraneal (24 Gy), actualmente en remisión completa.
En una revisión urológica rutinaria para el control de su patología prostática, el paciente refiere la aparición hace 2 meses de una lesión excrecente, de aproximadamente 2 cm de diámetro, eritematosa, con prurito y dolor leve a la palpación, localizada en la región derecha del surco balanoprepucial.

Exploración física
A la exploración física, el paciente presentaba discreta palidez de piel y mucosas, con una auscultación pulmonar con hipoventilación generalizada y roncus aislados, abdomen sin hallazgos patológicos de interés, no se palpaban adenopatías inguinales. A la exploración genital presentaba un área eritematosa, granular de 1 x 0,5 cm en la región lateral derecha del surco balanoprepucial.

Pruebas complementarias
• Se realizó una biopsia de la lesión, con resultado histopatológico compatible con carcinoma epidermoide de pene con patrón verrucoide y liquen escleroso.
• Se realizó además una tomografía por emisión de positrones (PET-TC), que demostró la captación en la región lateral derecha del glande, sin captación de adenopatías locorregionales.

Diagnóstico
Con el diagnóstico de carcinoma epidermoide de pene se planteó la posibilidad de tratamiento radioterápico.

Tratamiento y evolución
Se remitió al paciente al Servicio de Oncología Radioterápica y se programó para braquiterapia de alta tasa de dosis con intención radical. Se realizó un implante de 10 agujas de 12 cm de longitud, incluyendo el volumen tumoral del pene con margen de seguridad, tras cateterizar la uretra con una sonda vesical. Se administró un total de 39 Gy en 9 fracciones de 4,3 Gy cada una, a razón de dos fracciones por día, separadas 6 horas. Finalizado el tratamiento, se retiraron las agujas, realizando compresión para conseguir la hemostasia.
El paciente permaneció ingresado durante 5 días, sin objetivarse complicaciones. La sonda urinaria fue retirada a los 3 días de finalizar el tratamiento, presentando posteriormente hematuria y disuria leves, que se resolvieron de forma espontánea.
En la primera revisión, a los 6 días tras finalizar el tratamiento, únicamente se identificaban pequeñas áreas blanquecinas fibrinosas secas y un leve edema en el glande. Un mes después, se objetivó mínima epitelitis en la zona tratada. A los 3 meses, el glande no presentaba lesiones.