Se hospitalizó a una niña de 9 años con fiebre y cefalea durante dos días. Estaba en seguimiento por una CIV congénita pequeña (diámetro de 3 mm). No tenía antecedentes de procedimientos odontológicos o quirúrgicos. En el examen físico, se observó temperatura corporal: 38,5 °C, frecuencia respiratoria: 20/min, pulso: 110/min, presión arterial: 100/60 mmHg. También se notó un soplo holosistólico intenso en el borde inferior izquierdo del esternón y signos de rigidez de nuca y de Kernig positivos. La niña no presentó otras características relevantes. No tenía hemorragias subungueales, esplenomegalia ni deficiencia neurológica focal obvia.Los datos de laboratorio fueron los siguientes: recuento de leucocitos 17 000/mm3; neutrófilos 93 %; linfocitos 5 %; hemoglobina 12,7 g/dl; trombocitos 225 000/mm3; velocidad de sedimentación globular (VSG) 40 mm/h y proteína C-reactiva 10 mg/dl. El recuento del líquido cefalorraquídeo (LCR) fue de 22 neutrófilos/mm3, 66 linfocitos/mm3, contenido de proteínas de 26 mg/dl y de glucosa de 61 mg/dl. La resonancia magnética no presentaba particularidades. Se inició la administración de ceftriaxona debido a la sospecha de meningitis tras una punción lumbar. Hacia el día 3 de la hospitalización, los síntomas se habían resuelto por completo. Una vez que se obtuvieron resultados negativos en la tinción de Gram del LCR, el panel PCR para meningitis bacteriana/viral, el hemocultivo y el urocultivo, se interrumpió la ceftriaxona y la paciente recibió el alta el día 7. Dos días más tarde, volvió a ingresar con fiebre (39,5 °C) y rigidez de nuca. Los análisis de laboratorio mostraron lo siguiente: leucocitos 25 000/mm3(92 % de neutrófilos con granulaciones tóxicas), hemoglobina 11 g/dl, trombocitos 216 000/mm3, VSG 55 mm/h y proteína C-reactiva 16 mg/dl. En el examen físico, no se halló el origen obvio de la fiebre. La familia se rehusó al examen del LCR. Se realizó un ecocardiograma para detectar el origen de la fiebre y se halló endocarditis de la válvula tricúspide con vegetación (10,7 mm x 6,6 mm) y CIV (diámetro de 3 mm) con derivación de izquierda a derecha. La tomografía computada del cráneo fue normal. Según el seguimiento, la rigidez de nuca se resolvió en el transcurso de 24 horas. Dos hemocultivos consecutivos fueron positivos para Staphylococcus aureus sensible a la meticilina.Se inició la administración de teicoplanina y gentamicina. La vegetación en la válvula tricúspide causaba insuficiencia valvular, por lo que se la removió mediante cirugía cardíaca con circulación extracorpórea, incluida una valvuloplastía tricuspídea cuatro semanas después. Se interrumpieron los antibióticos tras seis semanas, una vez que los hemocultivos fueron negativos durante dos semanas. La paciente recibió el alta con insuficiencia tricuspídea leve residual. Durante el año que duró el seguimiento, no presentó síntomas.