Elena, de 42 años acude a consulta de su médico de atención primaria con quejas de pérdida de peso, molestias gástricas, apatía y problemas de insomnio persistente. No se detectan anomalías en la exploración física ni en analíticas. Como único antecedente personal figura el diagnóstico de un episodio depresivo hace dos años coincidente con la enfermedad y fallecimiento de su madre. La paciente informa con "serenidad" del fallecimiento repentino de su pareja en un accidente de tráfico hace dos meses. 