El caso es una mujer de 53 años con antecedentes de obesidad mórbida (IMC: 46,7 kg/m2), síndrome de apneas-hipopneas del sueño y sarcoidosis pulmonar. La paciente consulta por tos y fiebre de 4 días de evolución. No refiere disnea, pero la saturación de oxígeno basal es del 78%. La radiografía de tórax muestra infiltrados pulmonares bilaterales. La reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para el SARS-CoV-2 fue positiva. El 24/3/2020 requiere IOT + VM y 2 ciclos de posición en prono con buena evolución y extubación el 4/4/2020. A las pocas horas claudica respiratoriamente y es intubada con un tubo con guía. A las 48 h se decide realizar una traqueotomía reglada quirúrgica. El procedimiento resulta muy dificultoso produciéndose durante el mismo 2 paradas cardiacas que se recuperan con las maniobras de reanimación. Además, se objetiva una rotura y falsa vía traqueal en cara lateral izquierda. Finalmente se coloca un tubo orotraqueal a través del orificio de traqueotomía que permite la ventilación adecuada. Pasadas 72 h, una vez estabilizada la paciente, se decide revisar la traqueotomía y la lesión traqueal. La fibrobroncoscopia objetiva un importante edema laríngeo. Se revisa la tráquea a través del tubo colocado por la traqueotomía observando una laceración de la unión membrano-cartilaginosa izquierda en el tercio medio traqueal. Se amplía la cervicotomía con una esternotomía parcial del 1/3 superior —transmanubrial—. Tras movilizar el tronco braquiocefálico y liberar la tráquea es posible acceder al extremo distal de la laceración. Se repara con puntos sueltos de Vicryl® 2/0 y se coloca una cánula de traqueotomía Portex® del n.° 9. Se desestimó el uso de una oxigenación mediante membrana extracorpórea (ECMO) por la comorbilidad y las complicaciones asociadas incluyendo 2 paradas cardiacas sin conocimiento de su repercusión neurológica. La paciente ha presentado una evolución con recuperación completa respiratoria y neurológica.