Varón de 39 años, sin antecedentes personales de interés. No hábitos tóxicos, no toma de medicación habitual. Como antecedentes familiares destaca una parasitosis reciente por Giardia lamblia en sus dos hijos. No contacto con animales ni con ambiente rural. No consumo de productos no higienizados. Había viajado a Sierra Leona haciendo turismo hacía 3 años y en Tailandia hacía 6 sin ningún problema de salud relevante.
Acude a la consulta de Enfermedades Infecciosas de nuestro centro por la presencia de lesiones cutáneas nodulares pruriginosas (figuras 1 y 2) de 1 año de evolución en extremidades superiores, pabellón auricular, caderas y espalda. Alguna de estas lesiones se había ulcerado. No impresionaban de sobreinfección a la exploración.
La anamnesis por aparatos era negativa y la exploración física restando lo antes mencionado era anodina.
Se realizó analítica (PCR, VSG, pruebas hepáticas, función renal y hemograma), serología frente Anisakis y larva migrans, coprocultivo, coprocultivo parasitario, examen en heces microscópico mediante tinción de Kinyoun (Cryptosporidium spp. y Giardia intestinalis) y test de Graham para Enterobius vermicularis, biopsia de piel y cultivos.
Se interconsultó a Dermatología diagnosticando las lesiones como prurigo nodular.
Se completó estudio mediante TAC cerebral siendo la totalidad de las pruebas normales o negativas Tras descartarse razonablemente organicidad, se diagnosticó provisionalmente al paciente de Síndrome de Ekbom (Parasitosis delusional) y se indicó iniciar tratamiento con aripiprazol y pregabalina. El paciente rechazó tanto el diagnóstico como el tratamiento inicialmente e incluso logró convencer a su mujer y a sus hijos de que padecían su misma enfermedad.
Tras 2 meses acudiendo a consulta frecuentemente, el paciente asumió su diagnóstico en inició tratamiento con aripiprazol 2.5 (1-0-0) y pregabalina 75 (0-0-1) con mejoría de su sintomatología tras 3 semanas de tratamiento. Además el paciente admitió dicho diagnóstico y comprendió paulatinamente que no padecía enfermedad orgánica alguna, la relación con su mujer y sus hijos mejoró igualmente. Tras 3 meses desde el inició de la clínica había tomado conciencia de la enfermedad y se encuentra libre de síntomas en el momento actual.