Mujer de 52 años diagnosticada de adenocarcinoma colorrectal en 2001, tratado mediante resección quirúrgica, estudio de extensión negativo.

En 2002, tras recidiva, se interviene de nuevo y se añade radio-quimioterapia según protocolo de la Clínica Mayo (6 ciclos de quimioterapia con 5-fluorouracilo y ácido folínico). En 2003 se evidencia nueva progresión y se aplican 11 ciclos de quimioterapia con irinotecan y 5-fluorouracilo (esquema FOLFIRI). En 2005 se realiza amputación abdominoperineal y se aplican 3 ciclos de irinotecan y 5-fluorouracilo. Mediante inmunohistoquimia se identificó el EGFR en el tumor primario. Se decidió añadir al tratamiento Cetuximab, anticuerpo monoclonal específico del EGFR.

Tres semanas después, la paciente presentó sensación de cuerpo extraño bilateral, escozor y picor en rebordes palpebrales, fotofobia y lagrimeo. La agudeza visual, presión intraocular y fondo de ojo eran normales. Se evidenció un eritema palpebral importante, córnea clara sin úlceras ni queratitis e hiperemia conjuntival moderada. Se descartaron patologías inmunológicas, alérgicas o infecciosas. Los síntomas cedieron con colirio de tobramicina-dexametasona y lágrimas artificiales. Al iniciar el nuevo ciclo de quimioterapia presentó otro brote de blefaritis, con moderada reacción inflamatoria, hiperemia conjuntival, edema de los bordes palpebrales, descamación leve, tricomegalia, pestañas engrosadas y retorcidas. Asimismo, presentaba eccema en antebrazos y foliculitis en piernas, xerosis en labios y erupción acneiforme leve. Se remitió para valoración por dermatología. La afectación ocular se trató con pomada de terramicina 3 veces al día 20 días, y dado el buen resultado se decidió instaurarla como profilaxis antes de nuevos ciclos de Cetuximab.

Actualmente, la paciente presenta infiltración vaginal tumoral y está pendiente de tratamiento por parte de oncología.