Mujer de 86 años que ingresó en Neurología por cefalea periorbitaria refractaria a analgesia convencional y hallazgo de papiledema bilateral en funduscopia practicada por oftalmólogo privado. Como antecedentes presentaba hipertensión arterial, diabetes mellitus y paniculitis lúpica. Se realizó una RMN cerebral que fue normal, y tras ello, una punción lumbar en la que se obtuvo líquido claro con presión de apertura normal y con estudio microbiológico (cultivo bacteriológico, virus herpes simplex, citomegalovirus, epsteinbarr, mycobacterium tuberculosis, brucella, bartonella) negativo.
Los reactantes de fase aguda (RFA) estaban elevados (PCR 29 mg/L y VSG 64 mm/h) y los marcadores de autoinmunidad (FR, ACPA, ANA, ANCA) fueron negativos. Se solicitó una interconsulta a Oftalmología que confirmó el hallazgo de papiledema, encontrando además pliegues coroideos y desprendimiento seroso de retina en la tomografía de coherencia óptica (OCT). Ante el hallazgo de un foco de escleritis anterior, se decidió completar el estudio con una ecografía ocular, que mostró la imagen típica de EP (signo de la T). Por la persistencia de RFA elevados sin explicación evidente, se solicitó interconsulta a Reumatología. La paciente no refería clínica sugestiva de conectivopatía ni vasculitis. Se realizó una ecografía temporal que fue normal. Se decidió solicitar un PETTAC, que mostró un aumento de metabolismo en pared vascular de aorta ascendente y cayado aórtico (SCORE 3) en probable relación con vasculitis. Se inició tratamiento con prednisona a dosis de 1 mg/kg/dia con mejoría inmediata de la cefalea y de la calidad visual, y los RFA se normalizaron progresivamente. Posteriormente se añadió metotrexato como ahorrador de corticoides. A los 3 meses la paciente mantenía la mejoría clínica, los RFA eran normales y en la OCT de control no se apreciaron signos de actividad inflamatoria ni afectación papilar.