Tratamos el caso de una mujer de 66 años, independiente para las actividades de la vida diaria. Como antecedentes médicos de interés, destacan dislipemia y diverticulosis colónica. Estenosis del canal lumbar por hernia discal complicada, de la cual se intervino y es portadora de electroestimulador medular por radiculopatía residual.
En tratamiento con Simvastatina, Demilos, Alendronato, Topiramato, Omeprazol y analgésicos.

Acude a urgencias por dolor abdominal y vómitos de semanas de evolución, que se habían exacerbado. En las pruebas de imagen se visualiza una masa en la encrucijada duodenopancreática, con infiltración vascular, estómago de retención y dilatación de vías biliares. Ingresó para estudio en Medicina Interna.

En endoscopia digestiva alta se apreció estenosis moderada de segunda porción duodenal por compresión extrínseca y estómago de retención secundario. Se realizó biopsia con resultado de neoplasia retroperitoneal de origen renoureteral estadío IV. Se decidió cambio de cargo a Oncología Médica, donde se desestimó cirugía por irresecabilidad y se decidió quimioterapia paliativa, a iniciar durante el ingreso.

Durante el ingreso, la paciente permaneció en dieta absoluta y sonda nasogástrica a bolsa durante los primeros cinco días. Tras la realización de la endoscopia diagnóstica, se interconsultó a nuestra Unidad de Nutrición para valorar la mejor alternativa nutricional debido a la imposibilidad de tolerancia oral.

Tras evaluar las pruebas de imagen y conocer la situación anatómica del tracto intestinal se decicidió, en conjunto con la Unidad de Endoscopias, la colocación de una sonda nasoyeyunal con doble luz, una de aspiración gástrica (16F) y otra para nutrición enteral (9F), franqueando la zona estenótica. La nueva endoscopia se realizó sin incidencias y, tras comprobar ubicación mediante radiología y permeabilidad, se inició satisfactoriamente la nutrición enteral.

Según los cálculos de gasto energético, la paciente tenía un GET de unas 1500kcal diarias, por lo que se inició nutrición enteral con Nutrison Multifibre, un total de 1500ml diarios, mediante bomba de infusión, comenzando por 20ml/h y aumentando progresivamente hasta los 65ml/h finales. La paciente toleró la nutrición sin incidencias, habiendo cedido la sintomatología gastrointestinal tras la colocación de la sonda.

Fue dada de alta tras los dos primeros ciclos de quimioterapia.
A las cuatro semanas del alta, vuelve a acudir al área de urgencias por cuadro de debilidad generalizada y somnolencia de unos tres días de evolución. En las pruebas complementarias destacó hiponatremia de 113mEq/L, hipopotasemia de 2.97mEq/L y alcalosis metabólica. Tras estos hallazgos, fue trasladada al área de observación para iniciar corrección electrolítica.

Tras infusión de sueroterapia con suero fisiológico, la natremia se corrigió progresivamente, llegando a normalizarse ya en planta de Oncología Médica.
En la valoración durante el ingreso, tanto paciente como familia refirieron en todo momento una correcta administración tanto de la nutrición enteral como de la cantidad de agua prescrita por la Unidad de Nutrición. Sin embargo, los días posteriores, tras la retirada de la sueroterapia, se pudo comprobar de nuevo un descenso paulatino de la natremia en el contexto de un importante débito (>1000ml diarios) por la luz de aspirado gástrico.

Se llegó al diagnóstico de hiponatremia, hipokaliemia y alcalosis metabólica por pérdidas digestivas.

Se calculó la pérdida aproximada de sodio por el débito gástrico, según los aportes de sueroterapia que se estaban requiriendo para mantener la eunatremia (unos 2000ml de suero fisiológico). Esto implicaba un aporte de 300mEq de Na, lo cual es equivalente a unos 7000mg diarios. Se pautó una dosis de tres cucharaditas de sal, a administrar diariamente por la sonda nasoyeyunal, junto con los lavados de agua. La paciente evolucionó correctamente durante el ingreso y fue dada de alta, con varios controles analíticos en semanas posteriores en la consulta de Nutrición, donde presentó natremias en torno a 134-138mEq/L, sin incidencias con el modo de administración del aporte salino ni la nutrición enteral.