Se trata de una mujer de 24 años, sin antecedentes de interés, intervenida previamente de hernioplastia, y que se encontraba en la 30a semana de su segunda gestación.
Estaba en seguimiento en consultas de Endocrinología por un nódulo tiroideo detectado en la presente gestación, con molestias locales, sin clínica de compresión anterocervical y normofunción tiroidea. En la ecografía cervical se apreciaba en lóbulo tiroideo derecho un nódulo quístico de 3,6 centímetros de diámetro mayor, con abundantes septos en su interior. Dado su importante tamaño, las molestias locales y repentino debut, se decide realizar PAAF de dicho nódulo en la semana 28 de gestación.

Durante la punción se procede al vaciamiento parcial del quiste con toma de muestras para anatomía patológica, constatándose evidencia de sangrado tras la punción en la ecografía. El resultado de anatomía patológica resulta finalmente compatible con bocio coloide.
Tras la PAAF la paciente refiere molestias locales que se resuelven con analgésicos habituales. Unos días después comienza progresivamente con inflamación y dolor anterocervical intenso y fiebre de hasta 38,5oC, motivo por el que acude al Servicio de Urgencias, donde valoran el cuadro y se objetiva elevación leve-moderada de reactantes de fase aguda, siendo dada de alta con amoxicilina, analgesia y vigilancia domiciliaria.
A pesar del tratamiento pautado no presenta mejoría clínica, por lo que acude a Hospital de Día de Endocrinología, donde es valorada. A la exploración presenta un regular estado general, afebril, aunque se encontraba en tratamiento con paracetamol por picos febriles, con tensión arterial de 97/74 mmHg y frecuencia cardíaca de 127 latidos por minuto. A la exploración del cuello se palpa un nódulo de 3-4 centímetros en lóbulo tiroideo derecho, doloroso, caliente, móvil a la deglución y de consistencia aumentada.
Se realiza analítica de urgencias donde se objetiva importante elevación de reactantes de fase aguda (17400 leucocitos/ml y PCR de 182,2 mg/l) con función tiroidea conservada (FT4 1,22 ng/dl y FT3 3,65 pg/ml) aunque con TSH disminuida (0,06 UI/ml). También se realiza ecografía de cuello urgente, en la cual se visualiza el quiste multiseptado ya conocido, con contenido ecogénico en su interior en relación con sangrado tras la PAAF previa, que en ese momento se hallaba abscesificado.

Por este motivo se procede al ingreso hospitalario en la unidad de Endocrinología con juicio clínico de tiroiditis aguda supurativa, y se realiza un drenaje percutáneo del absceso, extrayendo 20 ml de material hemático-purulento que se remite para cultivo. Se inicia antibioterapia empírica intravenosa con ceftazidima y vancomicina.
Inicialmente la paciente presentaba un mal estado general, con fiebre y tendencia a la hipotensión y taquicardia. Por este motivo se planteó la posibilidad de una intervención quirúrgica de urgencia, y dada la situación de la paciente, que se encontraba en la 30a semana de gestación, se comenta el caso en una sesión multidisciplinar, junto a Cirugía General, Obstetricia y Medicina Interna. Al encontrarse al inicio del tercer trimestre de gestación, dado el riesgo quirúrgico y del proceso anestésico para el embarazo y el feto, se decide actitud conservadora, manteniendo la antibioterapia intravenosa y realizando drenajes percutáneos del absceso, dejando la intervención de urgencia en caso de mala evolución con tratamiento conservador. Afortunadamente la evolución clínica fue favorable, con mejoría progresiva tanto de la sintomatología, con desaparición de la fiebre y disminución del dolor e inflamación anterocervicales, como de reactantes de fase aguda, con un descenso gradual, manteniendo la función tiroidea normal en todo momento.

Se solicitó una ecografía cervical de control donde apenas se observaron cambios con respecto a la previa, manteniendo el quiste un tamaño similar y con contenido ecogénico. Aunque la situación clínica era considerablemente mejor, aún mantenía moderada leucocitosis. Por ello se realizó un segundo drenaje percutáneo del quiste extrayéndose 12 ml de material hemático viscoso que también se envió para cultivo.
Durante el ingreso se realizaron hemocultivos, además del cultivo del material purulento extraído por punción en dos ocasiones. Sin embargo todos fueron negativos. Por este motivo se mantuvo con antibioterapia intravenosa empírica durante todo el ingreso.
En el transcurso de su estancia hospitalaria se realizaron ecografías fetales y registros cardiotocográficos por parte de Obstetricia, objetivando bienestar fetal, con buen ritmo cardíaco fetal y sin hallazgos ecográficos patológicos.
En un segundo control ecográfico cervical, se objetivó una disminución del tamaño del quiste, en el contexto de franca mejoría clínica y analítica. Por este motivo se procedió al alta hospitalaria tras un total de quince días de ingreso.
Se realizó un estrecho seguimiento tras el alta con revisiones en Hospital de Día de Endocrinología. Ecográficamente se observó una reducción progresiva del quiste, y las analíticas no presentaron alteraciones significativas. Clínicamente mantuvo la mejoría sintomática, sin fiebre ni inflamación anterocervical, aunque persistían algunas molestias leves a nivel local.

La finalización de la gestación tuvo lugar a las 37+5 semanas, mediante un parto de inicio espontáneo y eutócico que transcurrió sin incidencias, con resultado de un recién nacido varón sano.
No obstante, dado que persistía tanto la lesión en la ecografía, como las molestias anterocervicales residuales tras el parto, se decidió la realización de una hemitiroidectomía derecha de forma programada, describiéndose en el estudio de anatomía patológica una destrucción de folículos tiroideos con infiltrado inflamatorio linfocitario y macrófagos. La intervención transcurrió sin incidencias y actualmente la paciente se encuentra clínicamente asintomática y sin necesidad de tratamiento sustitutivo.