Mujer de 79 años de edad con antecedentes personales de fibrilación auricular, artrosis y un carcinoma epidermoide de amígdala izquierda (T2N2M0) diagnosticado 8 años antes con respuesta clínica completa al tratamiento con quimioterapia y radioterapia. Su tratamiento habitual consistía en hierro oral, heparina de bajo peso molecular en dosis profilácticas, diltiazem, buprenorfina transdérmica, tramadol, calcio y vitamina D.
Ingresó en el Servicio de Medicina Interna por presentar lesiones cutáneas purpúricas en extremidades inferiores hasta región glútea, de una semana de evolución. No había tenido fiebre, ni clínica respiratoria, abdominal o urinaria que sugiriesen un proceso infeccioso; tampoco modificaciones en su tratamiento habitual, ni sintomatología constitucional. Refería empeoramiento de sus dolores articulares habituales, sin signos inflamatorios ni limitación funcional.
A la exploración física se objetivaban lesiones purpúricas en miembros inferiores que ocasionalmente confluían en úlceras exudativas y bullas en regiones distales. El resto de la exploración física fue anodina, a excepción de un soplo sistólico panfocal grado II/VI no conocido.
Analíticamente destacaba una anemia normocítica normocrómica con hemoglobina de 11,3 g/dl, similar a valores previos, una linfopenia de 400 mm3 y una VSG de 18 mm/ha. Las plaquetas, coagulación y creatinina eras normales. En el sedimiento urinario se objetivaron indicios de sangre y proteínas, y microalbuminuria en la orina de 24h. Los valores de las inmunoglobulinas estaban dentro de la normalidad a excepción de la IgA que duplicaba su límite alto habitual (808 mg/dl). Los anticuerpos anticardiolipina IgM se encontraban elevados a título bajo (20 UMPL) siendo los IgG normales. Las serologías para VIH, Hepatitis B y C fueron negativas. Crioglobulinas, ANA, ENAS y ANCAS fueron todos negativos, con C3 y C4 normales.
En la radiografía de tórax se observaba un derrame pleural en tercio inferior del hemitorax derecho, sin otros hallazgos tras completar el estudio radiológico con un TAC toraco-abdominal. La ecocardiografía evidenció una doble lesión mitral grave con una FEVI conservada y dilatación de cavidades derechas.
Con la sospecha de vasculitis IgA y a la espera de los resultados de la biopsia cutánea, se inició prednisona a dosis de 40 mg al día y furosemida. Se propuso cirugía valvular que rechazó. La evolución clínica fue favorable y se dio de alta al domicilio donde continuó con curas locales y realizó un descenso rápido de corticoides.
Finalmente el resultado de la biopsia cutánea fue el de una dermatitis perivascular linfocitaria inespecífica con importante hemorragia subepidérmica. No se objetivaban signos de vasculitis ni trombosis y la inmunofluorescencia directa para IgA, IgM, IgG, C1q, C3 fue negativa. La paciente fue revisada al mes siguiente en consultas externas, no habiendo presentado ningún nuevo brote ni afectación de la función renal