Mujer de 23 años, chilena, con el antecedente de viaje por motivos laborales a una plantación de hortalizas y bananas, al sector rural de Sao Paulo (Barra do Turbo), Brasil, por un período de 8 meses. Presentó historia de 1 mes y medio de evolución con aumento de volumen eritematoso localizado en región dorso-lumbar izquierda asociado a dolor intermitente tipo puntada. En el examen físico se observó una lesión nodular eritematosa con un orificio central y exudado seropurulento. Nódulo eritematoso de aproximadamente 3 cm de diámetro con orificio central y exudado seropurulento localizado en la región dorso-lumbar izquierda. La paciente advirtió la salida espontánea de una larva a través del orificio de la lesión. Larva estadio III identificada como Dermatobia hominis. La larva era de color pardo amarillento, con aproximadamente 2 cm de largo y presentaba varias hileras de pequeñas espinas negras de disposición antero-posterior en su extremo cefálico. La larva fue identificada como Dermatobia hominis, estadio III. Dado el contexto clínico, epidemiológico y las características morfológicas de la larva se diagnosticó una miasis forunculosa por Dermatobia hominis. Se indicó tratamiento con flucloxacilina oral, 500 mg cada 8 h por 7 días, considerando la presencia de eritema, dolor y exudación. Acudió a control 1 semana después, con excelente evolución, sin signos de infección y sólo hiperpigmentación postinflamatoria.

Dermatobia hominis tiene un interesante ciclo biológico: la especie necesita que sus larvas se desarrollen en un hospedero vertebrado de sangre caliente (mamíferos y accidentalmente el hombre), constituyendo una miasis obligada. Debido a que la mosca no es hematófaga, deposita sus huevos en el abdomen de artrópodos hematófagos que actúan como transportadores (mosquitos).