Se trata de un varón de 51 años sin antecedentes de interés que acude al Servicio Urgencias Hospitalarias el día 2 de marzo por fiebre, tos y expectoración de varios días de evolución. En Urgencias no presenta hallazgos clínico-analítico-radiológicos reseñables por lo que se le da de alta en tratamiento con augmentine, hasta ese momento, la etiología de la neumonía de comunidad predominante continuaba siendo la habitual (influenza y Streptococcus pneumoniae). Infiltrados pulmonares bilaterales.

En domicilio, presenta empeoramiento clínico, con aparición de disnea que se hace de mínimos esfuerzos por lo que vuelve a Urgencias cuatro días más tarde. En Urgencias presenta una saturación basal medida con pulsioxímetro del 80% y tensión arterial 140/80 con una frecuencia respiratoria de 20 respiraciones por minuto con hallazgo de neumonía bilateral y positividad para PCR de COVID-19 en exudado nasofaríngeo. Ingresa en planta de hospitalización de Medicina Interna con fallo monoorgánico respiratorio, iniciándose tratamiento con lopinavir/ritonavir (kaletra) el 7/03. Ante empeoramiento de insuficiencia respiratoria con mayores necesidades de fracción inspiratoria de oxígeno (FiO2) y trabajo respiratorio con franco empeoramiento radiológico en < 24 horas se avisa a Medicina Intensiva. Ingresa el 8/3 en nuestra Unidad precisando intubación urgente, con diagnóstico de insuficiencia respiratoria hipoxémica grave y fracaso renal agudo oligoanúrico. Se inicia interferón beta. Infiltración severa bilateral. Infiltración severa bilateral secundaria a sobreinfección bacteriana.