Paciente de sexo masculino, producto de primera y única gesta, con ambos progenitores aparentemente sanos, no consanguíneos; se desconocen más datos del padre biológico. Control prenatal referido como adecuado; la madre cursó con infección de vía urinarias en el primer trimestre, y el resto del embarazo se reportó sin complicaciones. A falta de progresión del trabajo de parto, se realizó cesárea secundaria sin complicaciones al nacimiento. La somatometría neonatal indicó un peso de 3800 g. Al nacimiento se detectó macrocefalia, pero la madre no recuerda el perímetro cefálico. El binomio egresó sin eventualidades. Los hitos del desarrollo se refirieron con la presencia de bisílabos a los 9 meses, bipedestación a los 15 meses y control de esfínteres a los 4 años.

El paciente acudió por primera vez al Hospital de Especialidades Pediátricas a los 4 años de edad por presentar hipertrofia amigdalina de grado IV con amigdalitis crónica, por lo que fue programado por el servicio de otorrinolaringología para realización de adenoamigdalectomía en julio de 2012. A los 6 años, se detectó la presencia de máculas pigmentadas de color café en los genitales, por lo fue atendido por un médico en el Centro de Salud de Bochil, quien lo refirió al servicio de dermatología del Hospital de Especialidades Pediátricas, en Tuxtla.

En la exploración física se detectó macrocefalia con un perímetro cefálico de 57 cm (> P75), peso de 16.6 kg, talla de 100 cm, pequeñas máculas de color café diseminadas en la cara, el tronco y las extremidades, que afectaban los labios, el pene y los ortejos, la mayoría entre 2 y 4 mm, y presencia de extremidades con braquidactilia. En ese momento se consideraron diagnósticos diferenciales de síndrome de Peutz-Jeghers y SBRR. Se exploró de forma dirigida a la madre, sin encontrar estigmas cutáneos. Durante el seguimiento, el paciente presentó rectorragia recurrente, por lo que se le practicó una colonoscopia. Se resecaron dos pólipos rectales, con reporte de anatomía patológica como pólipos rectales juveniles, el mayor de 0.7 × 0.5 cm y el menor de 0.5 × 0.4 cm, sin evidencia de neoplasia. Continuando con el abordaje diagnóstico, se realizó de forma externa un análisis molecular en sangre periférica mediante exoma dirigido para síndromes de predisposición a cáncer hereditario de 94 genes, basado en la tecnología de captura con sondas de oligonucleótidos (Nextera Rapid Capture Illumina Inc.) y secuenciación de siguiente generación en el equipo MiSeq. Se encontró la variante NM_000314.6: c.955delA del gen PTEN (phosphatase and tensin homolog deleted on chromosome 10), que origina el cambio en la proteína NP_000305.3: P.Thr319LefusTer2. Para el análisis bioinformático se emplearon los programas Trimmomatic, BWA (algoritmo mem) y GATK, y para la anotación de las variantes se empleó SnpEff, Mutation Taster e información de bases de datos y de la literatura internacional. La variante se clasificó como patogénica, pese a que no ha sido reportada en dbSNP, ClinVar del NCBI (National Center for Biotechnology Information) ni HGMD (Human Gene Mutation Database) (último acceso en agosto del 2020). Sin embargo, otras variantes que afectan al nucleótido 955 por deleción o duplicación han sido reportadas y clasificadas como patogénicas. No se realizó ningún análisis in silico, ya que no se cuenta con el recurso. A la madre del paciente se le realizó el estudio molecular en búsqueda de la variante encontrada; sin embargo, se reportó como normal y se brindó asesoramiento genético.

Diagnóstico:
Síndrome de Bannayan-Riley-Rubalcaba