Paciente de 20 años de edad que acudió a nuestro servicio, una hora después de haber ingerido, masticándolas, 12 semillas de ricino (Ricinus communis). A su ingreso estaba asintomática, con exploración y analíticas sin alteraciones. Se procedió a lavado gástrico y tratamiento sintomático con fluidoterapia, carbón activado, alcalinización de la orina y diuresis forzada.

La paciente presentó somnolencia, fiebre de 24 horas de duración, dolor abdominal, vómitos y diarreas profusos durante 8 días. A las 9 horas de su ingreso presentó un cuadro tetaniforme que coincidió con calcemia: 8,1 mg/dl, magnesio: 3 mg/dl y proteínas totales: 5,8 mg/dl.

La evolución fue favorable con ligeras alteraciones de la bioquímica hepática junto con actividad de protrombina del 50% y un descenso de las proteínas totales hasta 4,6 mg/dl que se normalizó posteriormente.

Resaltamos este caso de intoxicación por lo infrecuente del tóxico, sobre todo al considerar que se trataba de un episodio de intoxicación voluntaria como intento de autólisis.

Llama la atención la buena evolución de la paciente, situación que, a pesar de la toxicidad de la ricina, coincide con la de los restantes casos descritos, seguramente debido al gran tiempo de latencia hasta el inicio de la acción de la toxina, que permite el inicio de la terapéutica de forma precoz, y por otra parte el que los vómitos y diarreas favorecen la autoeliminación del tóxico. 